San Luis: el imponente desierto rojo de Sierra de las Quijadas

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Caminos inundados de bodegas y viñedos decoran el paisaje cuyano en las provincias de Mendoza y San Juan. En el caso de Mendoza, la propuesta se completa con una generosa oferta de actividades en contacto con la naturaleza. Y además termas, ideales para disfrutar en los meses de otoño e invierno, aunque algunas están abiertas los 365 días. La provincia de San Juan propone conocer a fondo su ciudad capital y los alrededores. Para ello, nada mejor que hacer el muy atractivo Circuito del Sol. Por último, San Luis invita a contemplar bellos escenarios en Sierra de las Quijadas, una magnífica obra de arte del viento y el agua ubicada en el noroeste de esa provincia.

Un impactante desierto rojo, formado de piedra, arcilla y tierra, es el imponente espectáculo natural que encuentran aquellos que visitan el Parque Nacional Sierra de las Quijadas, en la provincia de San Luis. Se trata de una reserva que no está entre las más famosas del país y posiblemente de allí surja una de las razones para visitar este singular sitio que además contiene una muy atractiva reserva paleontológica.

El parque se ubica en los departamentos Belgrano y Ayacucho, a 120 km de la ciudad de San Luis, en el noroeste provincial. Abarca en total unas 150.000 hectáreas pertenecientes a las ecorregiones monte de llanuras y mesetas y Chaco Seco. Fue creado en 1991, justamente para conservar ambientes representativos del Chaco Árido y del Monte y, además, para preservar sus yacimientos arqueológicos y paleontológicos.

Esta inmensa y desértica región rojiza posee en su suelo elementos con una antigüedad de entre 100 o 120 millones de años. En tanto que las capas que componen las sierras y que le dan la forma actual se elevaron hace unos 25 millones de años y, de hecho, aún continúan levantándose en la actualidad de forma imperceptible. Lo que hay a la vista de todos son muros de arenisca color rojo intenso, tallados por la erosión del viento y el agua.

Sierra de las Quijadas tiene una particular fauna y contiene un ecosistema que incluye especies amenazadas por la extinción, entre las que se destacan el halcón peregrino, el puma y el pecarí de collar. También se pueden observar guanacos, maraz, zorrinos, cuises, ñandúes y loros, entre otras especies. El cóndor y el águila coronada también se dejan ver por la zona.

El origen del nombre de este parque tiene una interesante relación con la historia popular de la región. Éste se atribuye a la presencia de nómades locales que vivían al margen de la ley y a los que se conocía como los Gauchos de las Quijadas, debido a que se alimentaban habitualmente con la carne de la quijada de los vacunos. Al parecer, estos fugitivos se refugiaban en la zona del Potrero de la Aguada luego de realizar sus asaltos con las carretas que unían las provincias de Buenos Aires con San Juan.

Circuitos

La visita al parque suele hacerse en un día y hay tres recorridos principales sugeridos, los cuales están autoguiados, con carteles de información. Uno es Huellas de Dinosaurios, que demora unas 2 horas (ver aparte); otro es Miradores, el más breve, que demanda aproximadamente una hora; y el restante es Potrero de la Aguada, que ofrece las mejores vistas de las formaciones rocosas y se realiza en 4 horas o más.

En Potrero de la Aguada los visitantes se internan en la profundidad de la geografía de Sierra de las Quijadas, al caminar por una gran depresión del terreno rodeada por los farallones de una gran muralla roja, apenas interrumpida por formaciones que parecen torres y por otras que dan lugar a la imaginación.

En esta parte se encuentran además los picos más altos de la región, que son los cerros El Portillo de 1.200 metros y el El Mogote, de 1.100 metros.

El centro del valle de Potrero de la Aguada abarca unas 4.500 hectáreas, formando una especie de laberinto bajo acantilados de unos 250 metros de altura.

Es fácil perderse entre las grietas y galerías que en su gran mayoría fueron formadas por el paso del agua. En esta zona del circuito inferior del recorrido se encuentran las famosas pisadas de dinosaurios y el cauce del torrente de agua que suele estar seco casi todo el año.

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