La comedia argentina “Puan” -por el nombre de la calle donde está la Facultad de Filosofía y Letras-, se exhibió ayer en competencia en el Festival de San Sebastián. En el film, dirigido por María Alché y Benjamín Naishtat, Marcelo Subiotto encarna a un profesor universitario desgarbado, competente pero anodino, cuyo mentor muere repentinamente.
San Sebastián con otros dos films argentinos
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El profesor supone que heredará la titularidad de la cátedra vacante, pero aparece un atractivo y pedante colega (Leonardo Sbaraglia), que viene de dar clases en Europa, a disputarle el puesto. Se desata entonces un duelo de personalidades, entre lecciones de filosofía para espectadores profanos en la materia.
Marcelo “es un personaje que no tiene el acento puesto en la ropa y en un montón de cosas que en lo cotidiano mucha gente sí lo tiene”, explicó a la prensa Subiotto sobre su personaje.
Para Sbaraglia, “el máximo desafío fue aprender alemán, tocar el piano, aprender a cantar en francés”, dijo sobre su personaje, un hombre que cita a Kant en versión original sólo para impresionar.
La otra película en la Sección Oficial de ayer fue “Un amor”, de la española Isabel Coixet, basada en la novela de la popular escritora española Sara Mesa, que ve por primera vez llevada al cine una de sus obras.
El guión relta la historia de Nat, interpretada por la actriz Laia Costa (“Cinco lobitos”), una treintañera que se va a vivir a un pequeño pueblo rural escapando del agobio de la ciudad.
Ahí se topa con un casero poco comprensivo, la desconfianza de los vecinos y una propuesta sexual fría y atrevida de su vecino Andreas (Hovik Keuchkerian, ‘Bogotá’ en la serie “La casa de papel”) a cambio de arreglarle las goteras, que ella acepta y que acaba en una historia de pasión.
Parecería que desde que la pandemia de covid y sus estrictos confinamientos alimentaron la idea de irse a vivir al campo, el cine español se ha encargado de ir deconstruyendo historias de buenos sentimientos, lo que puede advertirse en películas como “As Bestas”, “Suro”, y ahora ésta de Isabel Coixet.
La película habla de “alguien que llega a un lugar, con ganas de integrarse y de estar bien... y todo termina mal”, resumió Coixet a la prensa tras la función, mientras que Laia Costa la describió como “un puñetazo en el estómago”.
A los 63 años, Coixet, con más de 20 films realizados (entre ellos, “La vida secreta de las palabras”, “Mi vida sin mí”, “Elegía” y “Nadie quiere la noche”) y ocho premios Goya en su haber, no ha ganado nunca la Concha de Oro de San Sebastián, algo a lo que aspira.
En la sección Horizontes Latinos, dedicada al cine latinoamericano, la propuesta de ayer también fue argentina: “Alemania”, de María Zanetti, sobre una adolescente entusiasmada con la posibilidad de irse un semestre al país europeo, algo a lo que se opone su familia. Se trata del primer largometraje de Zanetti, que había dirigido cortos y la serie televisiva “Gastro”.




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