10 de septiembre 2015 - 00:00

Sanciones occidentales acorralan a Putin (y a los ciudadanos comunes)

Vladímir Putin
Vladímir Putin
 Moscú - Encerrada entre las sanciones económicas de Occidente y la caída del precio del petróleo, la Rusia de Vladímir Putin registra el mayor número de indigentes de los últimos quince años, con el riesgo de que el actual hombre fuerte del Kremlin vea disminuir su consenso político.

En los primeros seis meses de este año, el número de rusos que cayeron por debajo del umbral de la pobreza se incrementó en 2,8 millones de personas, un 2% más que en el mismo período del año anterior, alcanzando los 21,7 millones de personas, el 15,1% de la población, advirtió el Instituto Nacional de Estadística Rosstat.

El umbral de la pobreza en Rusia se calcula por debajo de los 10.017 rublos, equivalentes a 133 euros.

La cifra supera la previsión anual del Gobierno (2 millones) y la situación empeorará hasta fin de año, ya que se espera que la economía retroceda al menos un 3,3%, según estimaciones oficiales.

Se trata de un golpe para Putin, que construyó su éxito en la mejora de las condiciones de vida de los ciudadanos, en un acuerdo tácito sobre "más bienestar y estabilidad, pero menos libertad".

En 2000, cuando Putin llegó al poder, el 29% de la población (42,3 millones de personas) vivía por debajo del umbral de la pobreza, de acuerdo con Rosstat. Pero, en los años siguientes, la cifra disminuyó de manera constante a 15,4 millones en 2012 (11%) gracias al largo período de bonanza energética.

Desde entonces se produjo un nuevo e imparable ciclo de empobrecimiento, agravado por las sanciones de Occidente debido a la crisis de Ucrania y, luego, por el abrupto fin de la bonanza económica debido a la caída del precio del petróleo.

Lo que está surgiendo es una mezcla que puede convertirse en explosiva: caída libre del rublo, que perdió casi la mitad de su valor; inflación en alza (cerca del 11%) y aumentos de los precios de los alimentos, las tarifas de los servicios públicos y del transporte.

El Gobierno, que actualiza la línea de pobreza cada trimestre, trató de detener la tendencia mediante el aumento de los salarios (5% en la primera mitad del año), pero en esta crisis el poder adquisitivo real disminuyó significativamente, alrededor del 10%.

Tanto es así que, según una encuesta, la mayoría está más preocupada por el empeoramiento de la situación económica que por la crisis de Ucrania, que también sigue siendo objeto de una campaña de propaganda gubernamental sin precedentes.

La línea de pobreza oficial se basa en una canasta de 156 productos y servicios, contra 300 en Estados Unidos, 250 en Francia, 350 en Gran Bretaña y 475 en Alemania.

En resumen, una llamada de atención para Putin en vista no sólo de las elecciones legislativas del próximo año, sino también de su candidatura a la reelección en el Kremlin.

Agencia ANSA

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