Miles de «camisas rojas» tailandeses hicieron cola ayer en Bangkok para donar cientos de litros de sangre que luego derramaron como «sacrificio» para reclamar la caída del Gobierno y pedir el regreso al poder de su héroe, el ex primer ministro en el exilio Thaksin Shinawatra. Los manifestantes, que acusan al Ejecutivo de dar la espalda al pueblo, derramaron 300 litros de sangre frente a la sede del Gobierno de Abhisit Vejajiva. «Esta sangre es una ofrenda de sacrificio, para mostrar nuestro amor por la Nación, para mostrar nuestra sinceridad», proclamó Veera Musikapong, uno de los líderes del movimiento opositor. Los manifestantes agitaban, con orgullo y en actitud desafiante, las botellas llenas de sangre que transportaban en camiones bajo vigilancia de la Policía.
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