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Sarkozy jaqueado: jueces lo enfrentan con huelga
Nicolas Sarkozy
El cadáver descuartizado de la chica y un delincuente reincidente no vigilado han convertido un asesinato en una crisis interna para Sarkozy al estallar una ola de protestas entre los funcionarios judiciales. El jefe de Estado se erigió tras el crimen en abogado de los familiares y atribuyó de forma indirecta a la Justicia parte de la culpa por la muerte de la joven.
Ahora, la ira contenida de los jueces le ha estallado en la cara. Los magistrados no quieren continuar siendo la diana de las críticas de Sarkozy y han convocado en todo el país a un día de huelga durante el que saldrán a la calle a protestar.
Todo se remonta al pasado 1 de febrero. Hace una semana, buzos de la Policía hallaron en una cantera inundada en Lavau-sur-Loire en Nantes el cadáver descuartizado de Laetitia Parrais. La camarera de 18 años había desaparecido el 18 de enero de camino a su casa tras el trabajo y es posible que haya sido víctima de un delito sexual.
Poco después de su desaparición, la Policía detuvo a Tony Meilon, de 31 años, un conocido de la víctima. Este, sin embargo, negó que hubiese cometido el crimen y aseguró que el charco de sangre descubierto en su vehículo se debía a un accidente de tráfico.
Sarkozy, cuya popularidad ha caído notablemente en las encuestas, aprovechó la ocasión para perfilarse una vez más como un acérrimo defensor de «ley y orden». En vista de que el presunto asesino de Laetitia tiene, entre otros, antecedentes penales por violación y que está buscado por las autoridades, el presidente arremetió duramente contra la Justicia.
«Es un error poner en libertad a un individuo como al presunto autor sin asegurarse de que está acompañado de un asistente que lo vigile», señaló Sarkozy dos días después de que se halló el cuerpo de la víctima. «Quienes hayan cometido este error serán castigados».
Para muchos jueces y policías, las dos frases colmaron el vaso. Sarkozy ya ha intentado en ocasiones anteriores ganar puntos entre los ciudadanos a costa de la Justicia; esta vez, sin embargo, sus palabras no iban a quedar sin consecuencias. Pocas horas después de los comentarios de Sarkozy, un primer grupo de jueces en Nantes acordó una huelga. Otros muchos han seguido sus pasos en los últimos días. Hasta finales de semana están suspendidos todos los procesos en numerosos juzgados.
«Las declaraciones del presidente son escandalosas», protestan representantes sindicales como Christophe Régnard. «Todo el mundo sabe que no se cometió ningún error», dijo otra representante del colectivo de jueces. Es imposible vigilar a todos los delincuentes reincidentes con los efectivos disponibles, se quejó. Cerca de 170.000 delincuentes puestos en libertad deberían contar en Francia con asistentes. Sin embargo, solo hay disponibles algo más de 3.000 de estos últimos.

