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Sarney suma denuncias y se agita el Gobierno de Lula
• Descubren una cuenta secreta del titular del Senado por u$s 870 mil
Luiz Inácio Lula da Silva saluda el sábado a su llegada a un encuentro con líderes africanos y del G-8 en Italia.
El «gangsterismo se ha expandido por el Legislativo brasileño», denunció esta semana la ONG Transparencia Brasil, al reclamar una acción contundente de la Fiscalía y del Tribunal de Cuentas.
Tras un semestre de parálisis, el Senado entrará en el receso de invierno al final de esta semana con la crisis en su momento más álgido, después de que la Fiscalía ordenara una investigación policial sobre centenares de decisiones secretas adoptadas por la Cámara alta en el último decenio y tras revelarse que una donación de la estatal Petrobras fue a parar a firmas vinculadas a la familia Sarney.
Se trata de unos u$s 650.000 que la petrolera afirma haber dado correctamente a la Fundación Sarney, pero que según el diario O Estado fueron a un proyecto cultural que «nunca salió del papel». En ese contexto, el Parlamento instalará a partir de hoy una comisión para investigar a Petrobras.
Desde principios de año se sucedieron las denuncias sobre uso irregular de dineros públicos por parte de legisladores: millones gastados en pasajes aéreos para familiares, novias y allegados políticos; empleadas domésticas contratadas con dinero del Congreso, incontables cargos entregados a familia y aliados, y los cientos de decisiones secretas, algunas para nombramientos que favorecieron a familiares de Sarney.
«Como un universo paralelo al Estado de derecho», calificó la senadora oficialista Marina Silva al aparente esquema de funcionamiento de la Cámara.
«El Senado era un club de señores, y Sarney, que lo presidió tres veces desde 1995, se ve como un representante de esas prácticas de dar cargos a familiares y de una permisividad (en la administración) que hoy no se admiten», estimó el analista Carlos Lopes, de la consultora SantaFeIdeias.
Ex presidente de Brasil (1985-1990), Sarney, de 79 años, es objeto de pedidos de renuncia inclusive del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), pero cuenta con el incondicional respaldo de Lula, que garantiza el apoyo de su partido.
Escándalos
«Lula no puede indisponerse con el mayor partido en el Congreso porque se quedaría en minoría, y además aspira a tener al PMDB como aliado en las elecciones de 2010», destacó Lopes.
El Congreso brasileño pasó los últimos años implicado en escándalos de corrupción de la más diversa índole, que ya le costaron el cargo al presidente de Diputados en 2005, y al del Senado en 2007, aunque ninguno con proceso conclusivo.
El caso más grave, en 2005, llegó a amenazar al presidente Lula y acabó con la cúpula de su Partido de los Trabajadores, acusado de comprar el apoyo aliado con una millonaria contabilidad ilegal.
La crisis de confianza se ve acrecentada por otro hecho que despierta suspicacias entre la ciudadanía brasileña: según denunció ayer el diario O Globo, el Gobierno de Lula pagará a Francia por la compra de cinco submarinos diez veces más (u$s 9.313 millones) de lo que podría abonar a Alemania, situación sobre la que el cuestionado Congreso será el encargado de pedir las explicaciones. Lula tiene pensado firmar el convenio con Nicolas Sarkozy en setiembre próximo.
Agencias AFP, ANSA y EFE


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