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Satisfactoria “Bohème” revivió al Colón
La cinematográfica puesta de Hugo de Ana para el clásico de Puccini, en una escena del segundo acto de la ópera.
Por supuesto que estas criaturas surgidas de la imaginación de Henri Murger, el autor de «Scénes de la vie de bohème» en que se basa el libreto, tienen historias colaterales que documentan sobre una época y una sociedad, a tal punto que una interpretación contemporánea de los hechos (como ocurre en «Rent», un musical de mirada reciente a los sucesos) detecta enfermedades de origen sexual, prostitución, homosexualidad, miserias varias y los indicios de una comunidad con signos de enfermedad moral y física.
El Teatro Colón acaba de iniciar su temporada lírica, después de tres años y medio cerrado, con este clásico de Puccini, logrando un éxito considerable. Dirigida por Stefano Ranzani, la Orquesta Estable del Colón interpretó la compleja orquestación pucciniana con verdadero cuidado formal y trascendencia emotiva. La labor de Ranzani puede calificarse como intensa, visceral y llena de comunicatividad.
Hugo de Ana, responsable de la titánica tarea de asumir la dirección escénica junto al diseño de la escenografía, el vestuario y la iluminación, estructuró un desenvolvimiento teatral lógico y coherente sin apartarse del espíritu de la época original aunque tomándose algunas libertades en pos de una puesta de espectacularidad cinematográfica. Motocicletas, luz eléctrica y automóviles son indicios de un tiempo alejado del imaginado por Puccini y sus libretistas.
Un aplauso cerrado luego del segundo acto, abarrotado de cantantes y figurantes en el escenario y la entrada de una banda por el pasillo principal del Colón, fue el premio para Hugo De Ana por un público sorprendido por su trabajo escénico. Visualmente el espectáculo es bello y fluctúa entre el realismo, el romanticismo y el impresionismo, con algunos exotismos aceptables. Un elenco eficaz, sobre todo si se olvidan versiones históricas en este mismo teatro (Pavarotti, Freni, etc.) y los brillantes registros discográficos de la obra, tuvo a su cargo la performance de la premiére.
Virginia Tola fue una intensa y emotiva Mimí, de impresionante volumen y refinados matices. Discreto el Rodolfo de Marius Manea, de bella voz pero con una musicalidad algo errática. Marco Caria, Omar Carrión y Denis Sedov fueron hábiles en la resolución musical y escénica de sus personales. Nicole Cabell puso sinceridad y brillo a su Musetta, sobre todo en su célebre vals. Cantantes comprimarios y los integrantes del Coro Estable y de Niños fueron destacados participantes de esta primera entrega del Colón del Bicentenario. El rango acústico de la sala, según lo escuchado esta noche, no sufrió mella.
«La Bohème». Opera en cuatro actos. Mus.: G. Puccini. Lib.: Illica y Giacosa. Direc. mus.: S. Ranzani. Régie, esc., vest. e ilum.: H. de Ana.. Coro Estable (dir. A. Domenighini). Coro niños: V. Sciammarella. Coro y Orq. Estables. (Teatro Colón). Nuevas funciones hasta el 6/6.

