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Schoklender: siguen apareciendo casas Meldorek en los countries
Hebe de Bonafini
Oyarbide completó al mediodía dos allanamientos con personal de la Policía Federal: uno en José C. Paz, en la quinta cuyos cuatro lotes Schoklender adquirió mediante la empresa Antártica Argentina y que según alegó planeaba entregarles a la provincia de Buenos Aires en un comodato que nunca llegó a concretarse.
También hubo un operativo en el barrio El Remanso, de Exaltación de la Cruz, donde el magistrado comprobó la existencia de al menos tres viviendas construidas con materiales que utilizaba la fundación Madres para los emprendimientos de la Misión Sueños Compartidos. De ambos procedimientos los policías secuestraron materiales para su análisis. Y además, fueron secuestrados tres vehículos utilitarios Citroën que presuntamente fueron comprados por Meldorek, la firma de Scho, con fondos de las Madres.
La actividad judicial continuó con un pedido al Banco Central para que remitieran informes acerca de 24 cuentas bancarias abiertas por la fundación. En tribunales explicaron que en su mayoría se trata de entidades del interior del país, y dijeron que podría tratarse de cuentas abiertas para el pago de salarios a los trabajadores de las obras de las Madres en esos distritos. Además, Oyarbide le solicitó a la Superintendencia de Seguros enviarle reportes sobre todas las pólizas contratadas por una treintena de sospechosos y personas mencionadas en el expediente.
Peritaje
Los movimientos son complementarios con un peritaje que el juez le solicitó esta semana al cuerpo de peritos contadores de la Corte Suprema y a la Facultad de Ingeniería de la UBA para establecer el camino de los fondos públicos que debían ir destinados a obras de Sueños Compartidos.
Ayer, Hebe de Bonafini volvió a referirse al escándalo judicial en la ronda de los jueves en la Plaza de Mayo. Reconoció que hubo un corte de transmisión en la radio de las Madres por falta de pago del alquiler del terreno donde la entidad tiene emplazada la antena. Aunque por la tarde fue restablecida la transmisión, Bonafini pareció enviar un mensaje a la Casa Rosada para pedir un auxilio económico: «No tenemos plata, porque hasta el último peso lo gastamos en pagar a los trabajadores que tuvimos que echar», dijo. También insultó a la prensa y trató -en cuidado estilo patronal- de «pelotudos» a quienes le reclaman salarios caídos por prestaciones a la fundación.

