Scholz reemplaza a Merkel y ya enfrenta complejos desafíos globales y domésticos

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La salida de la democristiana deja un vacío político que el socialdemócrata deberá llenar. Las relaciones con EE.UU., Rusia y China, el cambio climático, la pandemia, la inflación y la difícil convivencia dentro de su alianza son los temas clave.

Berlín - El nuevo canciller Olaf Scholz prometió ayer un “nuevo comienzo” para Alemania, al debutar al frente de un gobierno de coalición de centroizquierda que pone fin a los 16 años de la era de Angela Merkel.

La dirigente conservadora, que por solo nueve días no batió el récord de longevidad en el poder de Helmut Kohl, recibió a su sucesor y le pidió que “trabajara por el bien de Alemania”. En tanto, Scholz le rindió homenaje por “todo lo que había hecho” por el país y prometió un “nuevo comienzo”.

El socialdemócrata de 63 años recibió 395 votos a favor de los 736 diputados del Bundestag, que fueron elegidos en los comicios del 26 de septiembre.

Scholz prestó juramento, junto a su gobierno y ante los diputados, leyendo el artículo 56 de la Ley Fundamental, en el que promete “consagrar sus fuerzas al bien del pueblo alemán”.

En la sesión legislativa, Merkel fue homenajeada y despedida de pie con el aplauso de los presentes.

Emergente

Scholz, cuyo partido socialdemócrata SPD ganó en las legislativas 206 escaños, estará apoyado por los Verdes (118) y los liberales del FDP (92), que forman la nueva coalición en el poder.

Con reputación de sobrio, el nuevo canciller estaba sonriente al recibir felicitaciones, ramos de flores y posar para las fotos.

Feminista convencido, Scholz tomará las riendas de un gobierno compuesto por primera vez en Alemania por igual número de hombres y mujeres.

Tres de ellas dirigirán ministerios claves: la ecologista Annalena Baerbock en Relaciones Exteriores y las socialdemócratas Christine Lambrecht y Nancy Faeser en Defensa e Interior, respectivamente.

Christian Lindner, dirigente de los liberales y partidario de la austeridad presupuestaria, asumirá la importante cartera de Finanzas.

Entorno

La recién estrenada coalición deberá hacer frente a la peor crisis sanitaria desde la aparición del covid-19, con los hospitales bajo fuerte presión.

La ola de contagios llevó al Gobierno a imponer duras restricciones para los no vacunados, que no pueden entrar en restaurantes, lugares culturales y, en algunas regiones como Berlín, en tiendas.

Scholz tendrá la “gran responsabilidad” de luchar contra la pandemia, dijo el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, el miércoles.

“No dejemos que la pandemia nos divida”, insistió el mandatario, en un contexto de movilización, especialmente de la extrema derecha, contra las restricciones sanitarias.

La estrategia del nuevo ejecutivo pasa por la obligatoriedad de la vacuna, deseada por Scholz y que podría aplicarse desde febrero o marzo.

Además de la pandemia, el nuevo jefe de Gobierno deberá abocarse, sin período de gracia, a desafíos como el cambio climático y la tensión entre las potencias occidentales con Rusia y China.

En casa

En lo doméstico, tendrá que esforzarse por mantener unida a su heterogénea coalición. En efecto, el acuerdo es poco claro sobre la financiación de las medidas prometidas, especialmente en inversiones en infraestructura y en la lucha contra el cambio climático, con la previsión de salir del carbón en 2030 y desarrollar las renovables.

La poderosa industria del automóvil deberá acelerar su transformación. Los partidos quieren tener 15 millones de coches eléctricos en las carreteras en 2030, contra poco más de 500.000 actualmente.

Pero al mismo tiempo, los liberales han conseguido un compromiso para reducir al mínimo los déficit públicos y evitar un incremento de impuestos, en especial en un contexto de aceleración inflacionaria. Esa combinación de factores hace posible que rápidamente puedan aparecer tensiones en el oficialismo.

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