Scioli confirmó a Urribarri y perfila staff de caciques

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  Sergio Urribarri, "El Pato", a quien en el escaldado 2008 de la guerra gaucha Néstor Kirchner mal llamaba "Ulibarri", se convirtió ayer en el segundo gobernador del FpV con destino ministerial si el 25-O -o en el balotaje del 22 de noviembre- Daniel Scioli es electo presidente.

El candidato aprovechó el marco de su visita exprés a Tabaré Vázquez en Uruguay para anunciar que el entrerriano, que en diciembre coronará ocho años de gobernador, será su eventual ministro del Interior y Transporte, en el cargo que Cristina de Kirchner creó, tras la tragedia de Once, y puso en manos de Florencio Randazzo.

Urribarri -que asomó en el ring nacional como crítico feroz de Scioli, a quien cuestionaba por no ser suficientemente kirchnerista- se sumó así al misionero Maurice Closs, a quien el fin de semana Scioli "confirmó al frente de la cartera de Turismo y Deporte.

Con los dos anuncios, más la posibilidad de incorporar a otros dos o tres, Scioli construye su imaginario gabinete con un inédito protagonismo de gobernadores.

No fue, en las últimas tres décadas, un rasgo habitual: Raúl Alfonsín, Fernando de la Rúa y Néstor Kirchner sólo tuvieron un exgobernador en sus elencos ministeriales. Eduardo Duhalde nombró a dos exmandatarios, Cristina de Kirchner tiene el récord con tres y Carlos Menem, que había sido gobernador de La Rioja, no incorporó a ningún mandatario provincial (o ex) como ministro en sus más de diez años de Gobierno.

En su proyección, todavía atada al imperio de los votos, Scioli además de Urribarri y Closs pone en la ruleta a otros gobernadores como ministros. Jorge Sapag, de Neuquén, figura en la grilla de un por crear Ministerio de Energía, el mendocino Francisco "Paco" Pérez suena para Defensa, y Juan Manuel Urtubey, gobernador en funciones y electo de Salta, aparece en los borradores como hipotético canciller.

El salteño dio, a principios de este año, un giro de alto impacto cuando en medio de los tironeos entre Scioli y Randazzo expresó su preferencia por el bonaerense. Por entonces, ante un escenario de primarias K, Scioli exploró la opción de Urtubey como vice, pero la chance se diluyó cuando la Presidente dejó una sola boleta e incrustó a Carlos Zannini en esa butaca.

Urtubey, que con parrafadas desafiantes obtura las crisis entre el PJ clásico y La Cámpora, dibuja un escenario donde reasume en su provincia en diciembre y pide licencia -por dos años- para enfocarse en una agenda específica: resolver la negociación con los holdouts, reabrir el diálogo por Malvinas y relanzar el Mercosur.

Novedad

Pérez
-que es candidato al Parlasur- y Sapag no tienen aquel problema: los dos dejan sus provincias en diciembre próximo. El neuquino, en otro segmento, aparece en una zona todavía incierta porque se lo "postuló como ministro de Energía, área que se apartaría de Planificación -adonde irá Diego Bossio- pero ahora se lo menciona como eventual reemplazo de Miguel Galuccio en YPF.

Galuccio, que tuvo como lazarillo para llegar a ese cargo a Urribarri, es un blanco móvil del sciolismo que le observa el compromiso con el candidato y la campaña, y le reprocha animar la pretensión de continuar en YPF sea quien fuere el futuro presidente.

Urribarri, Closs, Pérez, Sapag y Urtubey engordan otra nómina menos amable: la de candidatos "testimoniales" que se postulan para un cargo que no van a ocupar. Allí figuran, también, Bossio y Sergio Berni, en la lista de senadores bonaerenses, predestinado a la cartera de Seguridad.

La incorporación, siquiera supuesta de gobernadores al gabinete, es un rasgo novedoso y sintomático. Kirchner y Menem, los dos gobernadores con formato PJ, no les dieron lugar a los demás caciques. El santacruceño tiene, en la estadística, a un exmandatario, pero se trata de Héctor "Chango" Icazuriaga, que fue gobernador interino cuando él apuró su salida de la provincia y luego se convirtió en jefe de la SIDE.

Duhalde, que asumió en medio de la crisis, intentó pero no consiguió sumar mandatarios. El propio Kirchner, de hecho, desechó su oferta para ser jefe de Gabinete, lugar que finalmente ocupó Jorge Capitanich. Así y todo, el bonaerense tuvo dos exmandatarios: Rodolfo "Rolo" Gabrieli, a quien heredó de Adolfo Rodríguez Saá en Interior, y a Carlos Ruckauf, que abandonó la provincia de Buenos Aires para asumir en Cancillería. El expediente Ruckauf es una sombra que flamea sobre Urtubey.

Los radicales no fueron más abiertos. Alfonsín sólo incorporó como ministro de Salud a Ricardo Barrios Arrechea, que fue gobernador de Misiones de 1983 a 1987; y De la Rúa, en 2001, tras la salida de Federico Storani, elevó a ministro del Interior a Ramón Mestre, que había gobernado Córdoba entre el 95 y el 99. Cristina de Kirchner registra el mayor índice: tuvo, en estos años, tres gobernadores en su gabinete -Icazuriaga y Arturo Puricelli, mandatario radical de Santa Cruz del 83 al 87- y tocó el punto más alto cuando convocó a Capitanich, gobernador del Chaco, para que se haga cargo de la Jefatura de Gabinete.

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