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Scioli, eje de todas las lecturas
Néstor Kirchner camina junto a Florencio Randazzo al llegar a Lamadrid. Unos pasos atrás, Daniel Scioli.
Como un coro de ángeles -ninguno pacífico-, Hugo Moyano, Mauricio Macri, Alberto Fernández, Ramón Puerta y el ex presidente orbitaron, en estas horas, en torno al gobernador para potenciar o desbaratar tácticas sobre el destino político del bonaerense.
Las palabras del jefe de la CGT tienen una traducción ambigua. Al afirmar que el candidato del PJ en 2011 será «Néstor o Cristina», apartó a Scioli de esa competencia, pero, en simultáneo, lo ratificó como la mejor oferta del peronismo para reelegir en la provincia.
Ayer, al lado del camionero, negaban que su frase -«no tiene posibilidad de ser candidato (a presidente)»- signifique un mensaje negativo hacia Scioli. «Es candidato a gobernador. Todo lo otro es especulación», aseguró el secretario general de la CGT.
Sin embargo, en sectores del kirchnerismo se manotearon las declaraciones del camionero como una advertencia de que el sindicalismo, en caso de un intento de Scioli de enfrentar a los Kirchner -sean él o ella-, se alineará detrás del matrimonio.
A gusto del paladar de esos círculos, Ramón Puerta, uno de los coordinadores del Peronismo Federal, volvió a retomar ayer la posibilidad de que Scioli se incorpore a ese espacio para conformar un conglomerado que desafíe el continuismo kirchnerista.
El misionero negó, con escaso énfasis, que esperen que el gobernador abandone el planeta K para convertirse en postulante de ese espacio, pero, de inmediato, aclaró: «Nosotros no discriminamos», dijo para aclarar que aceptarían, si ocurre, a Scioli como socio. Invirtió la carga de la prueba.
Para sumar variantes, el ex jefe de Gabinete kirchnerista Alberto Fernández se dedicó el fin de semana a postular a Scioli como candidato presidencial dentro del armado oficial como una especie de «continuidad mejorada» de lo hecho durante el septenio K.
Ese episodio derivó, ayer, en que Carlos Lorges, diputado nacional que reporta a Fernández, aunque sigue en el FpV y vota en sintonía con Olivos, acordó con el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez, expresar en el bloque K las posturas sciolistas.
Mauricio Macri completó el raid sciolicéntrico. «No va a ser candidato a presidente. Van a ser Néstor o Cristina», dijo el jefe de Gobierno porteño que, desde otra trinchera, y con otra intención, coincidió -casi una herejía- con la opinión de Hugo Moyano.
Claro que Macri y Moyano abordaron el expediente Scioli con un mismo argumento, pero con objetivos y pretensiones diferentes. Mientras el camionero zigzagueó entre su veneración K y algún recelo con Scioli, el porteño lo sacó del ring por su propio interés electoral.
Macri, en caso de que prospere su aventura presidencial, prefiere a un Kirchner antes que a Scioli como competidor. La razón es simple: el ex presidente o la Presidente son, a partir del antagonismo, figuras más convenientes para un duelo con el jefe de Gobierno porteño.
En La Plata, observan los movimientos en torno al gobernador y celebran, con cautela, estar en el centro de la escena. Interpretan que las versiones, múltiples, en torno a Scioli tiene que ver con su capital electoral.
Desde ese lugar plantean, además, que la relación con Néstor Kirchner está estabilizada y mencionan el abrazo efusivo de Cristina de Kirchner, la semana pasada, luego de que el gobernador castigara, como nunca, a Julio Cobos por su voto a favor del 82% móvil.
Ayer, Scioli compartió un acto en Lamadrid con Kirchner para inaugurar una obra iniciada durante la gestión del ex presidente. El patagónico usó ese escenario, junto al gobernador y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, para llamar a mantener la unidad ante los intentos de dividir al peronismo oficial.


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