No me van a hacer pisar el palito. Lo dijo ayer Daniel Scioli, el ausente más visible en el acto que por la noche, Cristina de Kirchner encabezó en Ezeiza. El mensaje, crípticamente sciolista, fue la respuesta del gobernador a los sectores K que lo presionan para que se pare enfrente del Gobierno, intención que estuvo presente en las críticas del ministro de Planificación Julio De Vido, cuando planteó que la lealtad debe ser algo más que proclamarla. Traducción: Scioli no romperá con Cristina.
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