6 de enero 2014 - 00:00

Scioli-Massa y la tercera posición del PJ opositor

Unidos por un pasado común en los 90, vecinos en Tigre y exponentes de esa entidad simbólica llamada "peronismo náutico", Daniel Scioli y Sergio Massa -la cercanía los llevó a celebrar juntos el cumpleaños del exintendente y de Karina Rabolini, la mujer del gobernador, que cumplen con un día de diferencia- aparecen ahora entreverados en una disputa que, al menos en su denominación, es protoperonista: la tercera posición.

Scioli y Massa, con discursos espejo y formatos similares -quizá la impronta de Ernesto Savaglio, la figura no política que más "discípulos" puede tener en la presidencial de 2015 ya que además de los tigrenses, en su escuela Pantone entrenó a Mauricio Macri- pulsean en público por la bendición de un puñado de dirigentes del peronismo.

El sindicalista Hugo Moyano, el economista Roberto Lavagna, el exgobernador de Chubut Mario Das Neves y el mandatario cordobés José Manuel de la Sota conforman, como casos emblema, el universo peronista no kirchnerista del que quieren nutrirse tanto Scioli como Massa para consolidar, hacia 2015, un armado que a uno le confirme una identidad de kirchnerismo distinto y a otro le aporte una dosis de peronismo clásico.

Moyano, en la versión Facundo, celebra a Massa mientras que Hugo, el jefe del clan, se muestra más cerca y cómodo del -con el- gobernador que del tigrense. El camionero recuerda, vengativo, una visita que le hizo al ahora diputado nacional un mes antes del cierre de listas para las PASO para pedirle una definición política que Massa no le dio.

De allí, sin una respuesta clara del entonces intendente, el camionero se fue derecho a sellar un pacto electoral con Francisco de Narváez convencido de que Massa no jugaría, mientras un ladero le susurraba al oído:

-Sergio no nos quiere al lado de él, Hugo. Es así...

Otro puntal del cuarteto de la tercera posición es Lavagna. El exministro de Economía de Eduardo Duhalde y de Néstor Kirchner es uno de los asesores estrella de Massa, pero, como contó él mismo la semana pasada, semanalmente habla con Scioli. Lavagna es un líbero que hasta se animó a un acuerdo, aquel llamado UNA, con la UCR y que desde ese lugar se mueve sin pertenencias más allá de sí mismo.

Ahora, Lavagna aparece en una mesa de economistas del massismo, pero siempre como un jugador suelto, sin inclusión definitiva mientras habla con Scioli y llegó, tiempo atrás, a negociar con Mauricio Macri.

Das Neves, ganador estruendoso en Chubut, es otro de los que se mueve entre los dos planetas que son Scioli y Massa. Está, el chubutense, técnicamente más cerca del dirigente de Tigre que le propuso presidir un interbloque del Frente Renovador. Sin embargo, Das Neves evita hablar mal de Scioli y, de hecho, dice que le gustaría que algún día el gobernador y Massa acerquen posiciones entre sí.

Siempre, claro, que eso implique tomar distancia del ultrakirchnerismo al que Das Neves alguna vez perteneció pero del cual, luego, tomó distancia fervorosamente. El diputado nacional fue, tiempo atrás, destinatario de una frase maliciosa de Kirchner:

-Marito no se da cuenta de que van a pasar cien años hasta que otro gobernador patagónico llegue a presidente.

De la Sota está, a diferencia de Lavagna y Das Neves, explícitamente más cerca de Scioli que de Massa, lo mismo que ocurre con Duhalde, por ahora estratégicamente en silencio y que sólo cada tanto aparece por TV.

El cordobés tuvo semanas atrás un mano a mano con el gobernador bonaerense que lo recibió en La Plata, en un momento puntual en que el fuego K caía sobre De la Sota a raíz de las consecuencias que la crisis policial en Córdoba derramó sobre otras provincias y sobre el Gobierno nacional.

El gobernador mediterráneo esquivó, tiempo atrás, una cita pública con Massa y el tigrense lo desafío con una visita a Córdoba capital y un encuentro con Ramón Mestre hijo, el intendente radical.

Al margen, otros jugadores del peronismo no K, como Carlos Lole Reutemann -que mantiene una secreta malquerencia hacia Scioli, que nadie sabe explicar en detalle, y que el santafesino guarda con otros silencios-, Juan Carlos Romero y Jorge Busti, se mueven cerca de Massa, mientras Ramón Puerta juega en varias canchas y los hermanos Rodríguez Saá zigzaguean a la espera de las cartas para ver si entran, en 2015, en la interna grande del panperonismo.

Sobre ese universo, Jorge Capitanich, hiperkirchnerizado, todavía no hizo pie.

Pablo Ibáñez

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