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Scioli: minigabinete y el menú de una campaña "desarrollista"
• ALMORZÓ CON CACIQUES DEL PJ Y ECONOMISTAS.
• MÁS "EMISORES" SCIOLISTAS, AGENCIA DE DESARROLLO Y AGENDA PRODUCTIVA.
Sergio Urribarri y Diego Bossio (arriba). Miguel Peirano y Juan Manuel Urtubey (abajo).
La cumbre de un gabinete, que no es pero quiere ser, se tradujo en algo más terrenal: el armado de un equipo ampliado de campaña, un sciolismo extrabonaerense, con caciques del PJ del interior y dirigentes que asomarán en la grilla como voceros no sciolistas del relato sciolista. Este jueves, por TV, Urtubey se subirá al ring "a decir lo que Scioli no puede decir" y se sumarán Bossio y, quizá, Sergio Berni, dos funcionarios K que aparecen en el borrador del staff que Scioli filtró a la prensa como reflejo de autoridad y autonomía. En el dialecto de La Ñata, esa tira de nombres y cargos todavía imaginarios se interpreta como "el jefe seré yo y el gabinete lo hago yo". Hay, más allá de la gestualidad y las simulaciones, otros aspectos complejos.
•Scioli incluye a gobernadores en su hipotético gabinete y los ponen a jugar en la campaña para que reflejen el compromiso del universo PJ, reactiven el modelo federal -como contracara de la fórmula "porteña y centralista" del PRO, que integran Macri y Michetti-, muestre a los jefes provinciales a expresar "matices" con la Casa Rosada y como voceros de las necesidades de la economías regionales, crisis que aparece en las demandas que el interior le hace a Scioli. Presto, Urribarri -al que se menciona como ministro del Interior- voló a Entre Ríos para, al rato del encuentro con Scioli, reunirse con las entidades del campo de su provincia para acordar un paquete de medidas y acuerdos. Urribarri quiere mejorar su performance electoral y, con eso, empujar para arriba la boleta Scioli-Zannini.
•El mecanismo de los gobernadores y jefes territoriales como portavoces de las economías de sus provincias se repetirá como una constante: hoy, en Neuquén, Jorge Sapag -citado como ministro de Energía- encabezará con el chubutense Martín Buzzi, con Scioli como invitado estelar, una cumbre de la OFEPHI, entidad que agrupa a las provincias petroleras. Estarán, también, Urtubey y el mendocino Francisco "Paco" Pérez, otro de los que integra la lista de buena fe de futuros funcionarios sciolistas. La foto petrolera es un mensaje a ese universo y la centralidad de Sapag debe leerse en otra clave: Scioli está molesto con Miguel Galuccio porque el titular de YPF tendió puentes con Mauricio Macri para perdurar en la empresa ante un eventual triunfo del PRO. El reparto de butacas ficticias vende a los electorados provinciales el espejito de colores de que habrá delegados de cada uno de los territorios en un futuro gabinete de Scioli, renglón sobre el que por ahora nada dijo ni hizo Macri.
•El cacicazgo del PJ como expresión de las economías regionales forma parte un menú de campaña "desarrollista", que seguirá sobre la base discursiva de "la etapa del desarrollo" que repite Scioli, se nutrirá con un megaplán de vivienda desde una oficina prometida a Bossio (que tiene un detractor por el perfil clasemediero que tuvo el Pro.Cre.Ar) y que, por fuera del elenco económico, incorporará un anexo: una agencia de Desarrollo, propuesta que Peirano, hasta hace unas semanas habitante en el equipo económico de Sergio Massa, le entregó a Scioli. Ese enfoque tiene como soporte argumental que el Gobierno que viene deberá, obligadamente, modificar la línea económica porque "el mundo cambió y las herramientas de esta etapa ya no sirven para la etapa que viene". La baja de los precios internacionales y la feroz guerra de monedas, dicen, requiere una acción diferente a la que llevará hasta diciembre Axel Kicillof.
•"Daniel tiene que ser Daniel: en esta instancia de la campaña, el votante mira al presidente que viene, no al presidente que se va" es la frase que refleja el pedido del PJ a Scioli: que haga gestos de autoridad, que se desmarque. Scioli asiente, eufórico, pero avisa que debe ser cauteloso y hacer equilibrio: ser la continuidad sin criticar el pasado pero vender, en paralelo, un futuro distinto y mejor.


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