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Scioli y peronistas díscolos, citas inquietantes para los K
Daniel Scioli con Facundo Moyano ayer durante una reunión a solas. Hubo un almuerzo ampliado que sembró sospechas.
En malón pasaron Francisco de Narváez, Jorge Yoma, el mendocino Enrique Thomas, Gustavo Ferrari, Natalia Gambaro y Facundo Moyano. La secuencia sembró sospechas y animó versiones de todo tipo. La más repetida: que el plan era conformar un bloque sciolista en el Congreso.
«Es un disparate», refutó, vía voceros, Scioli. «Yo no tengo bloque propio en la Legislatura bonaerense, miren si voy a armar uno en el Congreso Nacional», precisó. La desmentida escarbó en una idea que hace semanas echó a correr el riojano Yoma, un proto-K convertido en no K.
El inicial silencio de los huéspedes -salvo Moyano Jr., que tuvo una reunión a solas que contó por Twitter, y de la que publicó una foto- potenció las sospechas. Anoche tarde, Ferrari confirmó el almuerzo, pero dijo que fue para invitar a Scioli a que inaugure una «cátedra peronista».
Es una aventura que agita un colectivo PJ para crear una Cátedra del Pensamiento Federal que recorra gobernaciones y universidades. Ferrari, Yoma, De Narváez, Thomas y Natalia Gambaro fueron a proponerle a Scioli que inaugure las disertaciones.
Scioli aceptó la invitación y se prestó, después, a una charla que se escurrió por otros asuntos inevitables entre una ronda de peronistas: la situación del Gobierno, los números de Cristina, la elección de 2013, la proyección económica para el año próximo.
«¿Armar nosotros un bloque sciolista? No tiene ningún sentido: sería como pasarnos a un bloque filo-K», rechazó, anoche, la teoría el diputado Ferrari. Lo mismo se explicó en la cercanía de Thomas, el mendocino que fantasea con armar un megafrente de peronismo anti-K.
Desde La Plata se difundió una agenda naif sobre «juicio por jurados», discusión que ya tuvieron los mismos actores -sin De Narváez ni Moyano hijo- la semana pasada ante fotógrafos, en la previa de la sanción en la Legislatura bonaerense de un proyecto con ese objetivo.
Chispazo
«¿Y cuál es la novedad? Yo siempre me junto con todos», mandó a decir Scioli y despolitizó las charlas: la cita con Moyano junior tuvo como eje, dijeron en La Plata, el traspaso de la autopista La Plata-Buenos Aires a la órbita de la provincia, por lo que el gremio de Peajes deberá reportar a La Plata.
No fue sólo eso. El hijo del jefe de la CGT Azopardo, el menos anti-K del clan, habló del clima en el PJ, pero no explicó por qué su padre Hugo le reprochó a Scioli amparar tribus anti-K como La Juan Domingo, pero luego dar su «apoyo incondicional» a Cristina.
«Es una hipocresía, una falsedad», dijo el camionero horas antes de la cita de su hijo con Scioli. Hay que leer la parrafada en clave: Moyano dice que el gobernador juró que daría una señal de alejamiento de Cristina que no dio. Patalea, además, por incumplidas promesas menos simbólicas.
Luego de gritar desde dos escenarios su alineación explícita con la Casa Rosada, el rumor sobre la cumbre secreta irrumpió como la receta de una conspiración. El sciolismo, con la novedad viralizada, salió a bajarle la espuma para evitar chispazos K, como ocurrió con otras reuniones.
Una charla con Roberto Lavagna y una invitación a La Ñata a Hugo y Pablo Moyano -aquella vez Facundo se rehusó a ir para no enojar a sus «compañeros» de La Cámpora- enfurecieron a la Casa Rosada. Fue el argumento público del kirchnerismo para serruchar la asistencia financiera a Scioli.
Aquella embestida explica la premura de la gobernación para descafeinar los encuentros con peronistas díscolos en el Banco Provincia.


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