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Scrum bonaerense entre Scioli y los K (y con Massa al acecho)
• HAY 9 CANDIDATOS EN LA CANCHA K.
• EL PESO DE LAS PASO Y EL COSTO DE SPONSOREO.
• ENTRE TIRRIAS, RECELOS Y EQUILIBRIOS.

Kunkel volvió, ayer, a atronar por radio contra el intendente con licencia de Lomas, candidato top de Cristina de Kirchner en 2013, a pesar de que dos semanas atrás prometió en sobremesa con peronistas que evitaría embestir otra vez contra Insaurralde.
Kunkel no opera como vocero oficioso de Olivos -en diciembre pasado Cristina de Kirchner lo desmintió cuando el diputado dijo que la Presidente sería candidata en 2015-, pero expresa posiciones en el tablero del peronismo K.
Órbitas
La versión bonaerense del ajedrez 2015 está saturada de candidatos confesos e hipotéticos que zigzaguean entre la Presidente y Daniel Scioli, mientras, en al menos un caso, Sergio Massa irrumpe como tercer el polo de atracción.
Hasta ahora, en el peronismo K nueve dirigentes admiten -seis en público- su fantasía de suceder a Scioli en la gobernación. El esquema de pertenencias y cercanías está claro: unos tienen identidad sciolista y otros son ultra-K, sponsoreos que pueden acarrear costos y beneficios pero que, llegado el caso, están permitidos bajo el paraguas de las PASO del peronismo K.
Insaurralde es un caso emblemático. Es el dirigente con más y mejor imagen del abanico oficial pero las usinas hiper-K lo desprecian y lo combaten, por lo que el lomense se recuesta sobre Scioli sin descuidar su vínculo con Massa. La sorpresa, días atrás, fue la cita con Florencio Randazzo, duelista de Scioli en la presidencia, que lo recibió en Casa Rosada en una jugada que trata de intervenir en tres planos: avisar que no bajará a la provincia, aclarar que es autónomo y tiene juego propio -puede verse con aquellos a los que los K espantan- y poner en duda el alineamiento extremo de Insaurralde con el gobernador.
Pertenencias
Alrededor de Scioli circulan otros actores. Santiago Montoya, aspirante declarado que convidó a Nicolás Scioli a compartir fórmula, y todavía en veremos Cristina Álvarez Rodrígez, que empuja un operativo clamor mientras otro jugador oficial, Fernando Espinoza, cacique de La Matanza y presidente del PJ, fantasea con que la ministra sciolista sea su segunda montado al caballo agotado del peronismo histórico.
Espinoza tuvo hasta mediados de 2013 un pacto con Scioli que incluía, decían en La Matanza, el apoyo del gobernador para que el alcalde sea su heredero. Eso se alteró cuando asomó Insaurralde y se convirtió en la figura más taquillera del PJ, y fue cobijado por Scioli mientras la Casa Rosada lo destrataba y le negaba recursos. Intendentes vecinos, Insaurralde y Espinoza se evitan para que no se note que se desprecian.
La cobertura de Scioli al lomense malquistó a Espinoza, que abraza al neocamporista Eduardo "Wado" de Pedro en el consejo del PJ mientras niega toda relación con Massa para apagar los rumores de una fuga hacia Tigre. El tercer intendente del scrum bonaerense es Patricio Mussi, de Los Oktubres, protegidos de Julio De Vido que celebran la jefatura presente y futura de Cristina.
Mussi fue patrocinado por el pingüinismo -se dice que por Cristina en persona- para tratar de eclipsar a Insaurralde en la zona sur. Ayer, "Pato" se mostró en varios shows con Scioli en Berazategui, lo que inocula tensiones cruzadas.
Lo de Insaurralde merece un estudio conductual. A los golpes de los ultra-K, la tirria con Espinoza y los recelos con Mussi debe sumarse la efervescente belicosidad que arrastra con Gabriel Mariotto, el vice que confesó que quiere ser gobernador y cada tanto se lo hace repetir a Hebe de Bonafini. El elíptico andar de Mariotto en el planeta K es volátil: empezó como cruzado cristinista para abrumar a Scioli, luego fue frizado por Olivos y más tarde, silvestre, se amigó con el gobernador para terminar en un frágil equilibrio.
¿En unas PASO bonaerenses los candidatos a gobernador serán exclusivos de los postulantes a presidente o serán de todos a la vez? La respuesta parece, a priori, volcarse hacia la segunda alternativa, por eso Mariotto y Espinoza laten en puntos intermedios entre Scioli y Cristina, lo mismo que el titular de la ANSES, Diego Bossio, que no lo dice en público pero arma juntadas con dirigentes y hace rondas de campaña.
Menos gris -y prácticamente desconocido- es Ariel Franetovich, funcionario randazzista, que se lanzó con un recitado anti-Scioli mientras Fernando "Chino" Navarro, jefe del bloque de diputados del FpV y cacique del Movimiento Evita, integra el campo magnético cristinista pero sin romper con Scioli, a la espera de que despegue Jorge Taiana como presidencial.


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