Uno de sus abogados argentinos, Carlos Broitman, reconoció en diálogo con este diario que su cliente "estaba viviendo en una zona céntrica y paqueta de Foz de Iguazú, pero en realidad utilizaba varios domicilios para evadir la mano de la Justicia". Los defensores del ahora detenido venían anticipando desde principios de año que su patrocinado "estaba evaluando entregarse" cuando fue "sorprendido" por la comitiva policial. "Él estaba en la casa de Foz, con los dos chicos. Cuando entraron los que fueron a buscarlo la nena se asustó y se metió abajo de la cama. No estaba con documentación, pero rápidamente pudieron identificarlo y decidieron expulsarlo al Paraguay, con destino a Asunción", relató. "Nosotros siempre le aconsejamos ajustarse a derecho para poder negociar condiciones más favorables de reclusión y hasta una mejora de sus perspectivas judiciales en las causas por las que se lo requiere", explicó el letrado, antes de volar rumbo a la capital paraguaya.
Pescado gordo
En el momento de su captura, Pérez Corradi portaba un DNI perteneciente a un joven paraguayo que falleció hace 14 años, y que le servía para ocultar su paradero. El ministro del Interior de Paraguay, Francisco de Vargas, confirmó que el detenido intentó borrarse las huellas dactilares para evitar su identificación, razón por la cual deberá enfrentar también sendos procesos ante la Justicia guaraní por falsificación de documento e identidad.
"A principios de febrero la DEA (agencia antinarcóticos estadounidense) lo marcó en un campo cercano a Ciudad del Este en donde frecuentaba a una mujer joven que vivía en un country próximo a la localidad fronteriza", relató a Ámbito Financiero un agente de inteligencia argentina que participó de varios operativos de búsqueda del prófugo. "El Gobierno argentino dispuso que la AFI haga su tarea en el terreno y confirme la información de los norteamericanos. Una vez que se logró la identificación, se envió una comisión de Gendarmería para que lleve a cabo la detención, pero con plata es muy fácil pagar protección y otra vez se escapó, completó la fuente.
Según Broitman, no sólo fuerzas de seguridad estaban tras los pasos de su cliente. "Grupos del sicariato fueron a matarlo a Ciudad del Este, exagentes de inteligencia argentinos que fueron a la Triple Frontera con fines de asesinarlo", relató el abogado.
Pérez Corradi desapareció de los lugares que solía frecuentar hace 49 meses, aprovechando una excarcelación que le otorgó la Cámara Federal. Hasta ese momento, tenía dos frentes abiertos:
En la investigación del triple crimen de General Rodríguez -encabezada por el fiscal Juan Ignacio Bidone- apareció su nombre. La hipótesis que se fue imponiendo es que los asesinados Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina trataron de meterse en el negocio de venderles efedrina a narcos mexicanos e intentaron desplazar al verdadero mandamás del negocio: Pérez Corradi. Por eso, según Bidone, Pérez Corradi podría haber convocado a Martín y Cristian Lanatta y a los hermanos Schillaci para que ejecuten a los tres empresarios, que terminaron en un zanjón de General Rodríguez.
Peor que López
La detención de Pérez Corradi puede tener para el kirchnerismo un efecto más devastador que la desopilante saga de José López revoleando bolsos con dólares por encima de un ligustro monasterial de -vaya casualidad- General Rodríguez. Porque si el exsecretario de Obras Públicas representa como pocos la imagen de la corrupción en el manejo de las obras financiadas por las arcas del Estado, el financista detenido en la Triple Frontera es uno de los máximos exponentes de la impunidad que gozaron aquellos que hicieron negocios turbios durante la década kirchnerista gracias a la laxitud de los controles gubernamentales. Pérez Corradi conoció -como ningún otro- los vericuetos de un negocio que a mediados de la década pasada se presentaba como legal (la importación de efedrina, utilizada por la industria farmacéutica para la producción de antihistamínicos), para desviarlo ilícitamente con el fin de alimentar el circuito de producción de drogas sintéticas, muy rentable en los países en donde la comercialización de esta sustancia ya estaba prohibida. Para el diputado santafesino e investigador de la temática narco Carlos del Frade, "Pérez Corradi es la expresión individual de un negocio multinacional que fue impulsado por las decisiones judiciales y políticas de Estados Unidos, Canadá y México que, a partir de 2006, prohibió la importación de este producto. Desde ese momento, la Argentina fue elegida por los narcos para triangular la llegada masiva de efedrina procedente de la India y los narcos mexicanos comenzaron a pagarles a tipos como Pérez Corradi".
En febrero, la causa que busca esclarecer quién fue el autor intelectual del triple crimen pasó a la Justicia federal. Luego de un proceso donde se estableció la incompetencia de la Justicia ordinaria bonaerense, la jueza María Romilda Servini de Cubría aceptó el pase a su juzgado, donde desde mediados de julio de 2014 tramita la causa que más preocupa a exfuncionarios del Gobierno kirchnerista, en la que la magistrada ya dispuso seis procesamientos, entre ellos los de dos hermanos muy cercanos a la familia Kirchner: Máximo y Miguel Ángel Zacarías. El primero trabajaba en el área de Ceremonial de PAMI, mientras que el segundo era la mano derecha del extitular de la Sedronar, José Granero. Todos ellos -incluidos Granero y su segundo, Gabriel Abboud- fueron procesados también por haber introducido al país materias primas para la fabricación de drogas sintéticas.


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