30 de agosto 2011 - 00:00

Se cierra el cerco: matan a un hijo de Gadafi; su familia huyó a Argelia

Jamis, uno de los hijos de Muamar el Gadafi y uno de los más sanguinarios. Su escape de la Brigada 32ª que lideraba dejó un tendal de prisioneros fusilados y carbonizados. Ayer se reportó su muerte en combate.
Jamis, uno de los hijos de Muamar el Gadafi y uno de los más sanguinarios. Su escape de la Brigada 32ª que lideraba dejó un tendal de prisioneros fusilados y carbonizados. Ayer se reportó su muerte en combate.
Trípoli - La esposa de Muamar el Gadafi y otros miembros de su familia se refugiaron ayer en Argelia, aunque el paradero del exlíder libio continuaba siendo un misterio. Paralelamente, los rebeldes anunciaron la muerte del menor de los hijos del exlíder libio, el «carnicero» Jamis, y del jefe de los servicios secretos, Abdulá al Senusi, en un golpe decisivo contra el régimen.

Jamis murió el sábado pasado en un ataque de un helicóptero británico mientras se alejaba de la capital junto a Al Senusi. «Tenemos informaciones casi ciertas de que Al Senusi fue muerto el sábado por una brigada del ejército de liberación nacional durante un enfrentamiento armado en Tarhouna», 90 km al sudeste de Trípoli, afirmó el vocero del Consejo Nacional de Transición (CNT), Ahmed Bani.

Junto a Muamar el Gadafi y su hijo Seif al Islam, Abdulá al Senusi es uno de los tres exponentes del régimen que tienen mandato de captura emitido por la Corte Penal Internacional de La Haya. Jamis -conocido como el implacable comandante de la temida 32/a brigada de su ejército- fue alcanzado por un cohete disparado de un helicóptero Apache de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), según fuentes rebeldes.

Un funcionario estadounidense, quien habló bajo condición de anonimato, afirmó que Washington no podía confirmar la muerte de Jamis, pero destacó que se había recibido información similar de «fuentes confiables».

En tanto, confirmando precedentes informes de prensa, la agencia de noticias argelina APS informó que la esposa de Gadafi, Sofia, su hija Aisha y sus hijos Hanibal y Mohamed, junto con sus respectivas familias, ingresaron ayer en territorio argelino, a las 8.45, hora local.

Según fuentes diplomáticas libias, las autoridades argelinas permitieron el ingreso en su territorio a los familiares de Gadafi por motivos humanitarios, ya que Aisha está en la fase final de un embarazo.

Promesa

La noticia provocó una dura protesta de parte del CNT, fundado por los opositores a Gadafi en la ciudad oriental de Bengasi, y que ahora está organizando el poder el Trípoli. «Prometimos que garantizaremos un justo proceso para todos estos criminales y, por lo tanto consideramos un acto de agresión» que algunos de ellos se hayan refugiado en Argelia, dijo Mahmoud Shamam, uno de los voceros del CNT.

Shamam agregó que «advertimos a todos que no les ofrezcan refugio a Gadafi y a sus hijos, porque los seguiremos donde sea necesario, para ubicarlos y arrestarlos», aunque analistas recordaron que Argelia, contrariamente a gran parte de la comunidad internacional, no reconoce la legitimidad del CNT.

Mientras tanto, Gadafi mismo -junto a sus hijos Saadi y Seif al Islam- habría huido de Sirte, su ciudad natal, hacia Bani Walid, en la provincia de Misrata, donde las tropas leales aún controlan la situación.

De acuerdo con fuentes de la rebelión informaron haber visto, el sábado pasado, una caravana de entre 60 y 80 vehículos huyendo de la capital libia hacia la mencionada ciudad.

Al respecto, el Gobierno de Estados Unidos afirmó que no tenía indicios de que Gadafi haya dejado el país. «Si supiéramos dónde está, se lo diríamos a las fuerzas de oposición», afirmó un portavoz de la Casa Blanca.

En tanto, las fuerzas rebeldes se congregaron ayer en las cercanías de Sirte, a la espera de poder sellar su revolución con la captura de uno de los últimos bastiones del líder ya sea por fuerza o negociación.

Marwan Mustapha, un conductor de ambulancia en Nawfaliya, asegurada por los rebeldes, dijo: «Si Dios quiere, los rebeldes entrarán a la ciudad sin derramar sangre y las negociaciones habrán tenido éxito. Pero si tienen que entrar por la fuerza, habrá derramamiento de sangre».

Mustafa Abdel Jalil, presidente del CNT, pidió a la OTAN que mantenga su campaña de ataques aéreos, iniciada hace cinco meses y que brindó un respaldo esencial para los mal equipados rebeldes que se levantaron en febrero contra Gadafi.

«Solicito la constante protección de la OTAN y sus aliados contra este tirano», afirmó desde Qatar. «Él todavía es una amenaza, no sólo para los libios sino para todo el mundo», señaló.

Preocupados por preservar su imagen ante el mundo y heridos por las noticias sobre el hallazgo de leales a Gadafi muertos con las manos atadas a la espalda, los líderes del CNT enviaron un mensaje instando a no maltratar a los prisioneros. En Trípoli se oían disparos ocasionales, pero las agencias humanitarias dijeron que registraron una recuperación de los servicios médicos y de otra índole.

Los habitantes de la capital, afectados por escasez de comida, combustible y agua, se aventuraron a salir para comprar antes de la fiesta del Eid al Firt, que pone fin al Ramadán, el mes del ayuno musulmán.

Agencias ANSA, Reuters, EFE, AFP y DPA

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