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Se cierra importación; adiós a exportaciones
Enrique Blasco Garma
Interferencia
De tal modo los funcionarios de un Gobierno que se proclama democrático y deseoso de complacer a la población se arrogan el derecho de interferir en las decisiones de los ciudadanos prohibiéndoles adquirirlos. Al hacerlo, alteran las relaciones de precios, costos y rentabilidades de modo autoritario en los más diversos sectores productivos. El país se cierra al comercio exterior, aumentan los costos y se pierde competitividad. Al mismo tiempo se violentan los acuerdos y recomendaciones del G-20 que Argentina integra. Recordemos que la crisis de 1930 se agravó notablemente por el cerramiento de las economías nacionales. Por ello, el G-20, en medio de la crisis reciente, acordó y recomendó evitar tales prácticas perniciosas para los ingresos en todo el planeta. ¿Qué sería de nuestro país si el mundo se cerrase a nuestras exportaciones?
No nos damos cuenta que cerrando importaciones cerramos exportaciones y restringimos nuestras capacidades productivas. La ministra parece no reconocer el proceso de creación de riqueza, que consiste en ampliar las oportunidades para que la gente pueda de comprar más barato y vender más caro, generando mayor valor agregado. Por eso los sistemas económicos más prósperos son siempre respaldados por instituciones políticas y sociales que aseguran las mayores libertades para que cada individuo decida qué y dónde comprar y vender, sin interferencias de funcionarios, lobistas, violadores o delincuentes. Instituciones éstas que velan por la mayor transparencia en las actuaciones de los funcionarios del Estado y de cada persona particular con transparencia y responsabilidad para contener abusos de poder.


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