Se complica un proyecto sobre energías renovables

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La generación de fuentes limpias exige fuertes recursos estatales y privados, lo que suscita críticas de otros sectores que se creen postergados en la estrategia oficial, como las empresas petroleras.

El parque solar Cauchari en Jujuy debió postergar casi un año la entrada en operación comercial, por lo menos hasta marzo de 2019, por falta de capacidad de transporte para la energía que generará. La demora en el proyecto, emblemático para la provincia y para el Gobierno nacional, pone en evidencia que un lado vulnerable de las energías renovables pasa por la interconexión con el sistema eléctrico nacional.

Cauchari fue adjudicado en la primera ronda de licitaciones del Programa RenovAr, cuando todavía no estaba vigente la cláusula de "take or pay" por la cual Cammesa, la empresa que administra el despacho eléctrico, queda obligada a tomar o pagar la energía renovable generada si es que no hay transporte o no se necesita.

En principio, la estación que hace falta instalar para Cauchari parece haberse demorado no por falta de recursos, sino porque se priorizaron otras obras de transporte. Esto es así porque el Ministerio de Energía decidió en noviembre trasladar a los usuarios de todo el país el costo de las obras de transporte que requieran las energías limpias.

Cauchari aspira a ser el emprendimiento solar más importante de Latinoamérica, con una capacidad de 300 megavatios. Es un proyecto de JEMSE, Jujuy Energía y Minería Sociedad del Estado, la empresa estatal de la provincia cargo del 80% mientras el 20% restante corresponde a Power China.

Para la obra, Jujuy emitió un bono por u$s210 millones a una tasa del 8,625% y el Estado nacional firmó con China el primer contrato gobierno a gobierno con una tasa preferencial de 3% por el que la provincia accederá a un crédito de u$s331 millones del Export-Import Bank de China, a pagar en 15 años con 5 de gracia.

Esos recursos no incluyen la obra de transporte y ésta tampoco está considerada en el precio ofertado que es de u$s60 por megavatio, el más barato de la ronda 1 pero más caro que en las posteriores licitaciones. Además el precio tendrá un ajuste anual del 1,7% en dólares, y como en todas las adjudicaciones de RenovAr, Cammesa ya firmó el contrato para comprar la energía por 15 años.

Cauchari debía estar generando en mayo próximo, pero recién empezará a operar en marzo de 2019 o cuando esté lista la estación llamada Altiplano desde donde se hará la interconexión con el sistema nacional. Por esa razón, la instalación de los módulos fotovoltaicos provenientes de China se demorará hasta fin de año para evitar que los equipos empiecen a desgastarse antes de entrar en funcionamiento.

El costo de Cauchari y de las instalaciones de transporte, sumado a que las energías renovables necesitan siempre un respaldo de otro tipo de generación porque dependen de factores climáticos, vuelven a poner en discusión el destino de los recursos para la energía.

En las empresas petroleras se insiste en que en lugar de concentrar los recursos estatales y privados en estos proyectos, convendría más considerar medidas para aumentar la producción de petróleo y gas, y crear condiciones para más generadoras térmicas.

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