20 de mayo 2009 - 00:00

Se emocionó Cristina subsidiando al teatro

Cristina de Kirchner saluda a Lydia Lamaison en la Casa del Teatro. Aplauden Víctor Laplace, Lito Cruz y Nacha Guevara.
Cristina de Kirchner saluda a Lydia Lamaison en la Casa del Teatro. Aplauden Víctor Laplace, Lito Cruz y Nacha Guevara.
Llorar es un sentimiento, aun en campaña. La de ayer, en la Casa del Teatro, fue una tarde más propia de Almodóvar que de «Pino» Solanas. Ante un vasto auditorio de internos cuyas edades, si se hubiesen sumado, remontarían a las dos carátulas de Esquilo y Aristófanes, Cristina de Kirchner se entregó a su discurso más emotivo, menos articulado.

Comenzó evocando a la fundadora de la Casa, la soprano Regina Pacini de Alvear, que «volvió loco de amor a Torcuato de Alvear» -en los tiempos en que los presidentes enloquecían de amor por una mujer-, y anunció que estaba allí para entregar un subsidio de 350.000 pesos. Prometió luego otro para fin de año, y agregó: «Pero yo no vengo a regalarles nada. Son ustedes los que me han regalado mucho hoy a mí».

Para enumerarlos, acudió sin tapujos a la memoria de las telenovelas, de las que se reveló adoradora: recordó a «El amor tiene cara de mujer», al «Instituto de Belleza Vanesa Lertó», a Delfi de Ortega, Rodolfo Bebán, Bárbara Mujica, Angélica López Gamio, Iris Láinez y Jorge Barreiro. Y, más afectivamente aun, al legendario productor de aquellas tiras y descubridor de talentos Jacinto Pérez Heredia, quien minutos antes la había invitado a su habitación, donde encontró -dijo- «una de las fotos más lindas de Eva, ella con una paloma».

Tal gesto permitió a la Presidente ensalzarlo (sin emplear esos términos, claro) como un gorila converso. «Él me contó que fue un gran detractor de Eva, que estuvo en la Plaza de Mayo pisando fotos de Perón y Evita, de lo que luego se arrepintió», expresó Cristina, quien de inmediato agradeció a los artistas «por hacer reír y llorar a tantas generaciones».

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