10 de mayo 2010 - 00:00

Se esperan más bajas en AEA por la presión del Gobierno

Luis Pagani
Luis Pagani
Además de las cuatro deserciones que tuvo en la última semana, AEA (Asociación Empresaria Argentina) podría tener nuevas bajas en las próximas horas. Todo depende de que las presiones oficiales se replieguen o, por el contrario, se intensifiquen para que las compañías que forman parte de la entidad renuncien a su afiliación.

AEA es una organización empresarial con la que el presidente de Arcor, Luis Pagani, pretendió en mayo de 2002 crear el foro de las grandes compañías del país, para influir en las decisiones políticas y económicas con un peso más fuerte que el de las entidades empresariales clásicas, como la Unión Industrial.

Sin embargo, los años del kirchnerismo en el poder crearon fisuras transitorias o permanentes entre sus socios, según el vínculo que cada cual armó en cada momento con el Gobierno. Es que la entidad reúne a firmas de perfil muy variado, como Techint, Clarín, Santander Río, Fiat, Telefónica, IRSA, Sociedad Comercial del Plata, Roggio, Bagó.

El propio Pagani pareció reconocer el fracaso de su iniciativa a fin de año pasado cuando renunció a postularse nuevamente como presidente de la entidad, «cansado y fastidiado», según dijo, y delegó virtualmente el cargo a Jaime Campos, que había sido director ejecutivo y vocero de AEA hasta ese momento, pero que no es empresario.

El dato tiene significado porque, según las propias normas de la agrupación, su principal característica es «la participación personal de los titulares de las empresas más importantes del país en el análisis de las políticas públicas».

Paradójicamente, la entidad, criticada por algunas de las empresas integrantes por la debilidad y poca efectividad del discurso, podría ahora quedar fortalecida tras la embestida que lanzó contra ella hace diez días el ex presidente Néstor Kirchner. La exasperación del oficialismo llegó a su punto máximo luego de que una comitiva de AEA, integrada por Campos, Pagani, Paolo Rocca, Héctor Magnetto, Sebastián Bagó y Carlos Miguens, visitó al presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, en un encuentro al que se buscó darle sólo carácter institucional.

Justificaciones

A las palabras públicas de Kirchner sucedieron presiones, que se atribuyen al ministro Julio De Vido, a su colaborador Roberto Baratta, y al secretario de Comercio, Guillermo Moreno, para que las empresas se desafilien de AEA.

Hasta ahora lo hicieron cuatro de las 56 empresas miembros: Trenes de Buenos Aires (TBA), representada por el titular del grupo Plaza, Claudio Cirigliano, Gas Natural BAN, Sancor y Petrobras. Para justificar la decisión, cada una de esas compañías argumentó razones de tan poco peso, que quedó en evidencia que respondieron a insinuaciones, pedidos y presiones oficialistas, cuyo tono habría dependido de cada caso, y que llegaron a muchas más firmas de las que por ahora aceptaron.

Las empresas más vulnerables a las presiones son las que tienen tarifas reguladas, como Gas Natural o Metrogas, las que reciben subsidios como TBA, o Roggio, en el caso de Metrovías, las que dependen del humor oficial para la política de precios, como Petrobras, YPF, Endesa y el grupo Miguens (estos dos últimos grupos vinculados a la generación eléctrica), o las que tienen parte del negocio en emprendimientos públicos, como IMPSA. Aunque otras también podrían ser susceptibles si el Gobierno continúa dándole relevancia a este tema.

Dentro del conjunto, YPF dijo hasta anoche que no evaluó la posibilidad de retirarse, sobre todo porque el asociado es Antonio Gomis, proveniente de la española Repsol, y no del grupo Eskenazi, que ahora ejerce el management. Tal vez con más realismo, otro empresario dijo, bajo absoluta reserva: «Hasta el lunes (por hoy) a las 9 de la mañana, sigo en AEA. Después no sé».

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