Periodista: ¿Cómo se está desarrollando su trabajo en el Colón?
Irina Oknina: Intento, al margen de los ensayos, ir a todas las actividades del Teatro a las que pueda asistir, es un lugar fantástico.
P.: ¿Qué significa para usted como cantante y como rusa interpretar estas obras de Rachmani-noff?
I.O.: Es una experiencia maravillosa para mí. En Rusia son obras bastante conocidas, pero por ejemplo "Francesca..." se da por lo general en versión de concierto, por eso celebro que se haga aquí según el concepto original. También rescato el hecho de que se ejecute de Rachmaninoff algo más que su música para piano, que es la que lo hizo famoso. Personalmente me hubiera gustado ser pianista, pero ya que no puedo tocar las piezas de Rachmaninov, al menos ahora estoy cantando su música.
P.: El don melódico de Rachmaninov es muy evidente en todos los géneros. ¿Le resulta fácil cantar Rachmaninoff?
I.O.: En realidad cantar no es nunca fácil (se ríe). Pero hablando puntualmente, la música de "Aleko" es más cercana a las raíces rusas por su cercanía con la tradición gitana. "Francesca" es totalmente diferente, es más cercana a la música sinfónica de Rachmaninoff. No hay que perder de vista tampoco la brecha de tiempo entre la composición de ambas. La primera es la obra de un estudiante, la segunda la de un compositor maduro y experimentado con un sentido dramático más desarrollado.
P.: ¿Cómo es la propuesta escénica que se verá aquí?
I.O.: Es en todo momento inusual y sorprendente. Al mismo tiempo, poética y realista. En el caso de "Aleko" se sigue al pie de la letra el texto de Pushkin. "Francesca" no trata un tema feliz: la puesta necesita crear un clima tétrico, y eso se ve reflejado.
P.: Usted trabajó junto a Mstislav Rostropovich y Galina Vishnevskaya. ¿Cómo fue esa experiencia?
I.O.: Fue una gran oportunidad para aprender muchísimo. Ella era una gran persona y una gran maestra y música. En esta profesión se necesita tener elementos fuera del escenario que lo ayuden a uno a sobrevivir, para decirlo de una manera diplomática. Tuve también el privilegio de ser dirigida por Rostropovich en Alemania. Trabajamos una obra de Prokofiev, un compositor muy cercano a él, así que fue como recibir un regalo de manos del compositor mismo, sin intermediarios.
P.: ¿Qué opinión tiene sobre el sistema educativo artístico en su país?
I.O.: Comienza a una edad muy temprana, y desde un acercamiento profesional. Durante cinco seis días a la semana, y no una hora sola por día, se trabaja con los niños. Y se trabaja con una severidad que en Europa es muy temida: en Rusia la autoridad del maestro es total.
| Entrevista de Margarita Pollini |


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