17 de abril 2009 - 00:00

Se fue del país la segunda empresa de cajeros automáticos

Sin avisarle a nadie, y en el mayor de los sigilos, la estadounidense Diebold se fue del país. Se trata de la segunda mayor proveedora de cajeros automáticos (ATM) del país, con cerca de un 40% del mercado y sólo superada por la también estadounidense NCR, que tiene una participación del 50%. La salida del país se tradujo en el despido de las más de 200 personas que trabajaban para la empresa, que -según la versión- fueron notificadas de la situación pocas horas antes.
Diebold, que entre sus logros cuenta con haber sido la empresa que inventó la caja fuerte y haber tenido como CEO al mítico «intocable» Elliot Ness, atravesó duros cuestionamientos de la SEC (la autoridad bursátil de Estados Unidos) por su política de distribución de dividendos, que la obligó a retrotraer los resultados de cinco ejercicios.
Para su salida eligió venderle todos sus activos a la firma local Tellex, especializada en sistemas de seguridad y cámaras de vigilancia. Ésa es una de las tres actividades a las que se dedica Diebold a escala global; las otras son la fabricación de ATM y la operación de máquinas para elecciones.
Fue justamente en este rubro que sufrió una de sus mayores derrotas, cuando sus máquinas fueron responsabilizadas del fiasco electoral en el Estado de la Florida, que -tras denuncias de fraude- resultó en la primera presidencia de George W. Bush. Por entonces, se le cuestionó a Diebold la confección de boletas que resultaron al menos confusas para grandes sectores de la población de Florida, conformados por ciudadanos de la tercera edad que no lograron identificar claramente a qué candidato querían votar.
La transferencia a Tellex no sólo de los dos edificios que tenía Diebold sino también de todos los contratos de provisión y mantenimiento de ATM con buena parte del mercado financiero local provocó no poco ruido en más de un banco, que quiere saber si Tellex tiene el «know-how» para seguir cumpliendo esas tareas con la misma idoneidad que los contratados originales.
Lo curioso es que la negociación entre Tellex y Diebold se inició cuando la estadounidense quiso adquirir la pyme local; el desplome de su valor bursátil en Wall Street y la decisión de concentrar sus actividades en su mercado principal hizo que la transacción diera un giro de 180 grados, y Tellex terminara comprando a la que quería ser su adquirente.
Entre la decisión de liquidar y la concreción de la salida transcurrieron apenas tres meses; Diebold, cabe recordarlo, había tenido tres CEO diferentes en dos años. En el mercado se afirma que el precio pagado es inferior al valor de los dos inmuebles que cambiaron de manos.

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