Según cifras de Migración Colombia, por los diferentes pasos habilitados en norte de Santander se movieron 84.000 personas.
La información detalla que entre Puerto Carreño, en el departamento colombiano del Vichada y el venezolano de Puerto Páez cruzaron 417 personas.
Mientras tanto por el puente José Antonio Páez, entre el departamento de Arauca y el estado de Apure, pasaron 5.000 personas.
Por Paraguachón, que comunica a La Guajira con Zulia, se movilizaron 1.400 venezolanos.
La reapertura "ordenada, controlada y gradual" de la frontera se acordó en una reunión entre los presidentes de Colombia, Juan Manuel Santos, y de Venezuela, Nicolás Maduro, realizada la semana pasada en Puerto Ordaz.
Maduro había ordenado el 19 de agosto de 2015 cerrar la frontera que une San Antonio del Táchira con la ciudad colombiana de Cúcuta, una de las más activas del continente, para combatir a presuntos paramilitares que operan en la zona y el contrabando, especialmente de combustible. Posteriormente, cerró el resto de pasos a lo largo de los 2.219 kilómetros de frontera común.
De acuerdo con analistas, esa decisión provocó más inflación, escasez de productos y caídas de las ventas en la región fronteriza venezolana.
"Por un jarabe llegué a pagar 2.000 bolívares (unos 200 dólares), antes no llegaba a 300 bolívares, pero lo necesitaba", dijo Robinson Pérez.
Ese crecimiento de los precios comenzó inmediatamente después del cierre de los pasos fronterizos y la situación empeoró debido a la escasez de bienes en los supermercados, donde encontrar alimentos básicos como azúcar, aceite, harina o leche es una misión imposible.
Pérez contó que durante este último año los ciudadanos de San Antonio de Táchira buscaban "los caminos verdes", los senderos irregulares por los que se puede cruzar a Colombia, para comprar alimentos.
La situación que vivieron durante este año fue de "emergencia humanitaria" para Ángel Enrique Borrego, vecino de la cercana localidad de San Cristóbal que también aprovechó el primer día para proveerse en Colombia.
La situación para el comercio, alimentado en buena medida por los ciudadanos colombianos que llegan a la zona, también fue crítica. La caída en las ventas osciló entre el 50 y el 90%.
| Agencia EFE |


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