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Se libera Cristina: se muestra con lentes y repite vestuario

Quizás extenuada, se haya permitido un recreo a la hora de elegir su outfit. Sabe que los fotógrafos la siguen a todos lados y que cualquier descuido en su ropa queda al descubierto.
Desatenta ahora a la moda, recicló prendas que estrenó el invierno pasado, dejando de lado esa premisa de no usar dos veces el mismo conjunto, como si fueran descartables. O tal vez se haya distanciado de su modista de confianza, Susana Ortiz, a quien un año atrás le exigía preparar hasta dos opciones diarias, así podía optar de acuerdo con su ánimo. Esta semana, la repetición fue contundente: el lunes se puso la misma blusa de seda gris con estampado de arabescos que el 16 de mayo del año pasado, en la cumbre de jefes de Estado en Lima; el martes, ese tailleur verde oscuro con vistas en azul y la blusa de seda turquesa que estrenó el 1 de julio de 2008 en la cumbre de jefes de Estado del Mercosur y que volvió a usar el 8 de octubre en una conferencia de mujeres en el Hilton; el miércoles le tocó al vestido camisero cuadrillé bourdeaux, que vistió por primera vez el 20 de mayo del año pasado en una reunión con representantes del sector autopartista. Imposible olvidar esas prendas tan brillantes, un déjà vu del que sólo se percataron aquellos que la siguen de cerca.
Más extraño resultó que se haya mostrado en público con esos lentes que le ayudan a leer y que siempre prefirió ocultar. Es que, como muchas damas, Cristina de Kirchner consideraba que ese accesorio delata el desgaste natural que una mujer sufre con el paso del tiempo, como si las hiciera ver mayores de lo que realmente son. Y son pocas las que saben llevar con gracia ese instrumento, entre ellas la ex candidata a vicepresidente de Estados Unidos Sarah Palin y las locales Mirtha Legrand y Soledad Silveyra. Cristina de Kirchner eligió un par poco original, sin marco y en forma cuadrada, como si quisiera que éstos pasaran inadvertidos. Claro que en vez de concentrarse en la misión casi imposible de disimular el accesorio podría haber elegido un par que la ayudara a resaltar aún más sus facciones. Además, esos lentes le quedaban demasiado grandes para su cara, algo que podría haber mejorado con un peinado que despejara su rostro, como un recogido o uno con más volumen hacia los costados, que le destacara los pómulos.
Pero lo más curioso del look presidencial de esta semana fueron los pantalones rojos que Cristina de Kirchner exhibió ayer para encabezar un acto en Córdoba. Si bien la paleta de los rojos volvió a las pasarelas esta temporada, es más adecuado para jovencitas y ropa informal.
Una osada elección que merece el análisis de un experto. Este diario consultó a la asesora de moda Florencia Ducos, dueña de Grupo Imagen.
«No es un color apropiado para una mandataria desde el punto de vista protocolar, pero tampoco la favorece a ella por el tipo de cuerpo que tiene», explicó la especialista y aconsejó: «Debería haber elegido el color más llamativo para la parte superior de su cuerpo, porque los pantalones rojos resaltan aún más sus caderas».
Igualmente, la asesora destacó cierta prudencia de la Presidente al elegir un tapado de cuero marrón que le cubría los muslos, y que nunca se quitó. «El largo del abrigo es el adecuado, pero hubiera sido mejor que eligiera otra textura y no el cuero, que es demasiado sport para una presidente».
Para colmo, completó con un bolso de cuero engamado con las botas y el tapado que, según Ducos, terminaba de darle un aspecto «demasiado informal» a la imagen.
Si lo que busca es liberarse de la presión de lucir a diario moderna y elegante, la dama debería contratar asesores -como hacen muchas celebridades y políticos- que asuman esa tarea y escojan para ella los conjuntos que más la favorezcan. Nada justifica que descuide su imagen pública, ya que el protocolo presidencial la obliga a mostrarse siempre formal, a pesar de las cuestiones que la mantienen preocupada.


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