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Se recalienta puja Caracas-Bogotá a tres días de Bariloche
«El Gobierno nacional repelerá todas las acciones del proyecto expansionista en Colombia ratificado públicamente por el presidente Hugo Chávez. De ninguna manera se puede tolerar que se insulte a los colombianos de bien», se afirmó en un documento, fechado en Washington y leído ayer por el embajador colombiano ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Alfonso Hoyos.
El Ejecutivo que preside Uribe respondió así a las últimas declaraciones de Chávez, quien pidió anteayer a su ministra de Información, Blanca Eckhout, que «haga todo lo necesario» para que sus mensajes y sus planteamientos sean conocidos por el pueblo colombiano.
Temor
«La burguesía colombiana tiene miedo de que la voz de Chávez sea oída por el pueblo de Colombia, por eso hay que hacer todo lo que haya que hacer», dijo el mandatario venezolano en su programa dominical «Aló Presidente».
El discurso de Chávez, «además de ser insultante, es grosero, está hablando de una abierta intervención en la política de Colombia», comentó Hoyos desde Washington a la edición digital del diario El Tiempo.
El embajador colombiano adelantó a Caracol Radio que entregaría ayer mismo en la OEA una moción de rechazo a lo que calificó como «descarado intervencionismo» del mandatario venezolano en su país.
La respuesta venezolana llegó a las pocas horas. «Llama la atención la curiosa naturaleza de ese documento, donde se insertan expresiones fantasiosas y emotivas en respuesta a un mensaje de paz del presidente Hugo Chávez», sostuvo un texto. En tanto, el canciller colombiano, Jaime Bermúdez, afirmó ayer, tras entrevistarse en Santiago con su homólogo chileno, Mariano Fernández, que su país está «abierto a discutir» en el seno de la UNASUR (este viernes en Bariloche), el convenio de Defensa que acordó con Estados Unidos y que es cuestionado por Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, la Argentina y Uruguay.
No obstante, Bermúdez advirtió que «tenemos (el Gobierno colombiano) el interés de que allí la región discuta abiertamente la compra de armas a terceros países, el terrorismo y el narcotráfico en la región, los acuerdos de cooperación con otras naciones».
El mes pasado un arsenal de lanzacohetes comprados a Suecia en la década de los 80 por parte de Caracas fue supuestamente incautado en un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), despertando las acusaciones cruzadas entre Caracas y Bogotá.
Agencias EFE, ANSA, DPA y Reuters


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