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Se redujo 40% mercado de cambios desde el default

El volumen era cercano a los u$s 400 millones por día cuando, hace ya tres años, la AFIP prohibió la compra para atesoramiento. Desde entonces empezó a reducirse a la mitad. Pero mostró su principal desplome cuando, el último día de julio pasado, la Argentina incumplió el pago del vencimiento del Discount y cayó en default. En agosto último, el promedio diario negociado fue de u$s 104 millones; y en septiembre, de u$s de 123 millones, según consignó la consultora Federico Muñoz & Asociados sobre la base de datos de MAE (ver infografía). En rigor, el saldo de septiembre se vio incrementado excepcionalmente por la normativa que dictó el BCRA para reducir la tenencia de divisas de los bancos (del 30% al 20% de su patrimonio) y exigirles que salieran a desprenderse de ellas. Excluyendo el dato del 4 de septiembre, que se mostró influido por esto, el promedio diario de éste se ubica en los u$s 106 millones. Y es, junto con el de agosto, el más bajo registrado desde diciembre de 2004.
En el mercado creen que el estrangulamiento del mercado cambiario mayorista es un indicio claro de que la única salida posible en esta coyuntura para el Central (de no mediar un arreglo con los holdouts) es una medida cambiaria, como una devaluación u -otra vez- un endurecimiento del cepo. En primer lugar, porque observan una lista de similitudes con las condiciones que anticiparon el salto del precio del dólar que se resolvió a fin de enero: un tipo de cambio real que, por el avance de la inflación y la depreciación de las monedas de la región, ya se ubica en niveles de diciembre pasado; y una brecha cambiaria que se amplió al 90% y que desde entonces nunca había estado tan elevada. En segundo lugar, porque la situación del default, el derrumbe del precio de los commodities, la apreciación del dólar y la suba de tasas de interés de EE.UU. complicarán el frente externo para el país y reducirán fuertemente el ingreso de capitales a la Argentina, con lo que presionarán aún más al sssss para resolver un eventual ajuste cambiario.
El achicamiento del mercado cambiario parece dar inicio a una nueva era del cepo. La prohibición oficial había pretendido, en sus inicios, sacrificar la demanda de dólares de los ahorristas y turistas, en función de asegurar las necesidades del sector productivo y de la actividad económica. Pero se convierte ahora, lentamente, en un mecanismo que es más complaciente con los asalariados, que hoy al menos pueden obtener una ración de billetes al tipo de cambio oficial, y más restrictivo con las grandes y pequeñas compañías, sobre las que se multiplican limitaciones y obstáculos a en el acceso a las divisas.


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