1 de julio 2013 - 00:00

Se teme un golpe en Egipto ante enormes protestas antiislamistas

Se produjeron ayer manifestaciones sin precedente en Egipto desde la caída de Hosni Mubarak en 2011, esta vez contra el presidente islamista Mohamed Mursi. Caído el dictador, persiste la dificultad de concertar un Gobierno que incluya a los diferentes sectores del país.
Se produjeron ayer manifestaciones sin precedente en Egipto desde la caída de Hosni Mubarak en 2011, esta vez contra el presidente islamista Mohamed Mursi. Caído el dictador, persiste la dificultad de concertar un Gobierno que incluya a los diferentes sectores del país.
El Cairo - El Ejército egipcio se declaró en estado de alerta ayer ante las multitudinarias protestas en El Cairo y las principales ciudades del país contra la radicalización del Gobierno del presidente Mohamed Mursi y los crecientes problemas económicos. Las manifestaciones más imponentes desde la caída del dictador Hosni Mubarak dejaron al menos seis muertos y 200 heridos.

Según la oposición, de los 84 millones de habitantes, alrededor de 17 millones se movilizaron en las calles mientras que fuentes militares admitieron que se trató de movilizaciones "sin precedentes" desde 2011.

Al término de la jornada, se informaron de al menos seis muertos -uno de ellos un copto- en las ciudades de Assiut y Beni Suef, al sur de El Cairo y de 200 heridos a causa de los enfrentamientos y de ataques armados de simpatizantes de Mursi contra los manifestantes, mientras que el Ejército informó que se encuentra en estado de "máxima alerta en todas sus unidades por la situación de violencia imperante".

El ministro de Defensa, Abdel Fattah al Sissi, y el Estado Mayor del Ejército conformaron "una unidad de operaciones" para asegurar la intervención "lo más rápido posible en caso de colapso a la seguridad", informó un vocero militar. Esta es la segunda vez en quince días que el funcionario advierte sobre la disposición de los militares de salir a las calles. "La responsabilidad nacional y moral hacia la población exige su intervención para prevenir que Egipto caiga en un oscuro túnel de conflicto", había dicho dos semanas atrás.

Desde la Presidencia respondieron estas advertencias veladas de golpe recordando que la única responsabilidad del Ejército es la de proteger las fronteras de Egipto y sus instituciones vitales.

Los manifestantes recuperaron los lemas que acabaron con Mubarak y gritaron "Fuera" o "El pueblo quiere la caída del régimen" de Mursi, en la icónica plaza Tahrir y frente al palacio presidencial de Itihadiya.

No muy lejos de ese palacio, en el barrio de Ciudad Naser, una multitud de seguidores islamistas reivindicaron por tercer día consecutivo la legitimidad del mandatario, elegido en los primeros comicios presidenciales democráticos hace un año.

Graves incidentes se registraron en El Cairo, donde fue atacada con bombas molotov e incendiada la sede de los Hermanos Musulmanes, en el barrio de Mogattan.

La jornada comenzó con un clima festivo en la capital del país donde marcharon familias, mujeres y niños; mientras escaramuzas a favor y en contra del presidente islamita se registraron en el norte y sur de Egipto.

"Mursi hizo que nos odiáramos los unos a los otros. Nos hizo pelearnos en el trabajo, en la calle, y todo en nombre de la religión.

Encima, trata a la oposición de minoría, la menosprecia. Pues por eso estamos aquí, para decirle que somos una mayoría", declaró Hala Zidan Alí, mientras agitaba una bandera egipcia. "Es una segunda revolución y Tahrir es su símbolo", declaró Ibrahim Hamuda, un carpintero del norte del país que viajó hasta El Cairo para participar en la manifestación.

Los motivos de los millones de egipcios que salieron a las calles son variados. El creciente desempleo (13%), el aumento del precio de la nafta y la escasez de productos básicos se sumaron a los reclamos por el abuso de poder y la islamización del Gobierno.

El movimiento de jóvenes Tamarod (rebelión en árabe) dijo contar con 22 millones de firmas reclamando la renuncia del mandatario, miembro de la Hermandad Musulmana. Por su parte, el presidente estadounidense Barack Obama expresó su "preocupación" ante la crisis en Egipto y llamó al Gobierno y a la oposición a iniciar un diálogo "más constructivo".

Mursi suguió la jornada con sus ministros de seguridad e inteligencia.

Agencias ANSA, AFP y EFE

y Ámbito Financiero

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