23 de febrero 2016 - 00:00

Se viene una nueva era

 La ansiedad crece y la lentitud del segundero a medida que se acerca el viernes a las 2 de la tarde es espasmódica. El Súper Rugby es ya un hecho y para el equipo argentino Jaguares empieza ya, en días, horas, segundos.

Atrás quedan años en los que el mundo no le daba cabida al rugby de nuestro país; años en que internamente el rugby pasaba por momentos de enorme zozobra institucional y hasta deportiva. Hubo un despegue en Francia, durante aquel inolvidable Mundial de Francia en 2007.

El entonces International Rugby Board, hoy World Rugby, que venía trabajando con Argentina para buscarle un lugar, elevó la apuesta y el mundo debió aceptar el nuevo orden establecido.

No fue instantáneo ni rápido. Hubo que ir dando exámenes y pasos firmes -en 2009 comenzaron a funcionar los centros de alto rendimiento (Martín Landajo, Leonardo Senatore y Agustín Creevy siguen en el sistema de aquella primera camada)-, dándoles competencia y oportunidades a los jugadores que estaban en el país porque a futuro había un plan que los necesitaba listos.

Este plan requería de competencia en distintos niveles. Nacieron Los Pampas XV para jugar en el extranjero y el segundo equipo nacional, los entonces Jaguares, tuvo también su actividad. Se multiplicaron los centros y si bien se protegió el rugby amateur, éste también \ elevó su vara.

Los jugadores comenzaron a ver un futuro en el rugby y el primer gran espaldarazo fue el ingreso a partir de 2012 en el Rugby Championship, exigiendo estar en el mejor nivel para competir contra Nueva Zelanda, Sudáfrica y Australia, seis partidos, anualmente. No fue sencilla la adaptación, sólo se ganaron dos partidos y hubo un empate en 21 partidos en cuatro años de competencia regular.

Faltaba una pata: para competir era necesario jugar con mayor regularidad frente a sus mejores jugadores. Esa instancia era el Súper Rugby. El poder de encantamiento y convencimiento de Agustín Pichot en todo el proceso es innegable y hace un par de años finalmente se acordó la invitación a sumarse el mejor torneo de rugby del mundo, también el más internacional.

Hubo que armar nuevas estructuras, repatriar jugadores y armar, de cero, un equipo nuevo. Nació así Jaguares, que el viernes finalmente debutará oficialmente ante los Cheetahs, en Bloemfontein, capital legislativa de Sudáfrica.

El recorrido ha sido largo y sinuoso y en realidad el comienzo del Súper Rugby no es el fin, sino el punto de despegue hacia una nueva etapa. El misterio sobre cómo le irá al equipo que comanda Raúl Pérez y tiene a una de las estrellas de aquel Mundial 2007 Felipe Contepomi como colaborador, y en Landajo, Creevy y Senatore a tres sobrevivientes de la puesta en marcha de este camino no es lo clave.

Necesariamente, el equipo mejorará al sumar millas y experiencias. Se habla de un rugby distinto y lo es: menos estático, sin tiempo para tomar respiro y con una continuidad que agota a jugadores y espectadores.

Después de aprender algunas lecciones en su primer amistoso, el viernes jugaron de a ratos muy bien frente a Lions, otro equipo sudafricano del torneo. Es un torneo largo y lleno de desafíos. Ganar o perder no cambia la ecuación en el arranque -mas allá de que el deseo es empezar con el pie derecho-.

El recorrido hasta acá es el que justifica lo hecho. Lo que viene es una nueva era.

Dejá tu comentario