31 de diciembre 2014 - 00:00

Seguridad, apuesta y desvelo de Scioli

 Hugo Matzkin, jefe mayor de la Policía Bonaerense, estampó en su celular un calco de la Ola Naranja, el logo del sueño presidencial de Daniel Scioli. Desde fines de 2011, Matzkin manda en la fuerza que con casi 70 mil efectivos, constituye uno de los factores primordiales del destino del gobernador/candidato.

Matzkin asumió en la segunda jura de Scioli en la provincia, en diciembre de 2011, y acaba de acceder al segundo escalón del podio de jefes de la Bonaerense que más duraron: cumplió 3 años pero está lejos de Pedro Klodczyk, "El Polaco" que en días de Eduardo Duhalde capitaneó a la Bonaerense un lustro, entre diciembre del 91 y septiembre del 96 cuando fue removido entre denuncias y esquirlas del atentado a la AMIA.

En octubre, Scioli desoyó la propuesta de cortar la larga permanencia de Matzkin en la cima de la Policía y la sugerencia de entronizar en su lugar a una dama. Rechazó la idea y reforzó el eje que conforman Matzkin y Alejandro Granados, el ministro de Seguridad, como apuesta para lo que identifica como su mayor desvelo: la inseguridad.

En dos reuniones durante las últimas semanas -una en el restorán El Mangrullo y otra en la Departamental de la Bonaerense en Puente 12, en La Matanza, casi un ministerio bis donde Granados hizo montar oficinas y salas de monitoreo, y refaccionar el helipuerto- repitió la misma letanía sobre la incidencia de la seguridad en la carrera presidencial.

Según el recitado confesional que Scioli repitió ante funcionarios, la gestión provincial está "ordenada", la negociación con los gremios encaminada y las obras proyectadas en marcha, todo en un contexto positivo porque -dijo- la economía empezó una lenta pero inexorable recuperación.

Scioli epilogó lo que aparece como su princial obsesión. "La prioridad debe ser la seguridad", avisó y sentenció que su "destino político" depende de esa cuestión por lo que pidió que todo su Gobierno se enfoque, casi con exclusividad, en esa cuestión. Por eso, durante enero, Scioli matizará partidos de futsal, caminatas y shows naranjas con su presencia en operativos policiales y en controles callejeros realizados por los uniformados

Lo que Scioli no dice pero deslizan, cautelosos, a su lado es que siempre existe el riesgo y el temor de que suceda "algo" que dañe su candidatura. O que algunos sectores estén interesados en generar episodios para afectar su imagen y su proyección electoral. La crisis en la ex SIDE, con renuncias, recambios y temblores, aparece como una referencia inevitable.

Por la trascendencia que Scioli le da al elemento seguridad decidió apostar a la doble continuidad de Matzkin y Granados, que anda avisando que en abril o mayo del año próximo dejará el ministerio para volver a su distrito, Ezeiza, para terminar su larga gestión como intendente multirreelecto para, a modo de despedida, dejar todo listo para que lo suceda Isabel Beatriz Visconti, su mujer, "Dulce" Granados.

¿Dejará el gabinete de Scioli en plena campaña electoral? En las cercanías del ministro sostienen que su deseo es volver al pago para coronar su reinado de 20 años aunque queda en veremos el pedido, el diálogo o la negociación que tenga con Scioli.

Continuidades


Todo indica, por eso, que Matzkin seguirá en su cargo hasta fines de 2015 cuando termine el mandato de Scioli. Algunos, en el sciolismo, hasta lo imaginan con una butaca en la ex SIDE si el gobernador llega a concretar su sueño de heredar el bastón de Cristina de Kirchner.

Es un premio, dicen, al involucramiento del comisario, que asumió el mando tras la salida de Juan Carlos Paggi con la gestión y el proyecto político sciolista. De la mano de Granados, Paggi reapareció -aunque tenía empleo en el grupo BAPRO como jefe de seguridad- porque conocía al ministro por pasar los fines de semanas en Ezeiza. La disputa de cartel y de influencia, la saldó Scioli a favor de Matzkin, el hombre que tiene un calco de la Ola Naranja en su celular.

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