Semana complicada para el BCRA por demanda de dólares

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La nueva conducción del Banco Central tiene 24 horas de tranquilidad aseguradas por el feriado de Estados Unidos. Al no operar hoy el principal mercado del mundo, la actividad cambiaria decae a niveles mínimos.

Le va a venir bien este descanso a la mesa de dinero de la entidad porque después vienen días en los cuales deberá enfrentar la mayor demanda de dólares de público, bancos y empresas con una única herramienta: la intervención en el mercado de futuro.

El Central está limitado en el arsenal de recursos para contener la divisa, porque la orden desde Olivos es clara: «Hay que mantener las reservas elevadas». En otras palabras, no puede intervenir en el mercado de contado vendiendo dólares para desalentar a los compradores.

Lejos están los días del Central agrediendo los «offer» donde se instalan los vendedores. En esas barridas les llevaba todos los dólares e impedía que los precios bajaran. De la misma manera, en épocas de demanda vendía todo lo que le pedían e impedía las subas. Llegaba a ofrecer dólares en bloques de entre u$s 5 millones y u$s 20 millones para los que quisieran comprar en serio.

Pero esos tiempos se marcharon. El viernes, en su impotencia para controlar la divisa, el Central llegó a ofrecer el dólar a fin de mes a menor precio que el de contado. La tasa de fin de febrero marcaba -0,68% anual. La reacción fue inmediata: el «offer» de las pantallas se pobló de vendedores que al mismo tiempo recompraban los dólares que vendían en el mercado de futuros. De los u$s 268 millones que se operaron en el OCT-MAE, la plaza de futuros, u$s 214 millones correspondieron a fin de febrero. El plazo que lo siguió en importancia de negocios fue fin de marzo, con negocios por apenas u$s 11 millones y con un dólar que cerró a $ 3,8785, un 0,85% por encima del día anterior.

En el mercado marginal que mira de reojo al dólar mayorista, el «blue» sigue en $ 3,94. Son 7 centavos que lo separan del dólar a $ 3,87 que se vende en las casas de cambio, Esta brecha era inexistente antes de la crisis del Central. Pero desde aquel día se fue ampliando hasta llegar a estos niveles, que son la prueba definitiva de que el dólar está más demandado por el público. Las sucursales de los bancos están solicitando un 20% más de billetes que hace un tiempo y las más alejadas del centro piden hasta $ 3,8850 por dólar.

Las fuertes ventas del Central de dólar futuro anticipan un fin de mes complicado. Cuando el 16 de febrero llegue el momento de compensar las operaciones, la demanda de dólares puede aumentar considerablemente si los bonos no reaccionan.

Los títulos de la deuda juegan un rol central en la tranquilidad del dólar. Si el Gobierno hubiera percibido esto, no habría «dibujado» un aumento del 1% en la inflación de enero. Con haber hecho figurar una inflación algo mayor, próxima al 1,50%, podría haber alentado la demanda de bonos indexados en pesos y quitarle presión al dólar. Pero hizo lo contrario y se derrumbaron los títulos en moneda local.

Sería injusto cargarle la culpa de la caída de los bonos únicamente al INDEC. La crisis en la Unión Europea tiene su cuota en la movida.

Por eso, mañana, cuando el mercado comience a operar a pleno, los inversores estarán atentos a lo que pasa en el mundo. No hay que olvidar que son muchos los dólares que vinieron del exterior a hacer ganancias con los títulos en pesos.

Por eso la estabilidad del dólar se consigue con esfuerzo, mientras los bonos bajan con facilidad. Ni siquiera una renta en los bonos en dólares que se acerca al 15% alienta la demanda.

El mercado no se acomodó al Central post-Redrado.

Pero queda una esperanza de que el mercado resucite porque las caídas en los precios de los títulos se produjeron con moderados negocios, lo que significa que por ahora no hay vendedores masivos.

El Central quiere ganar tiempo hasta fines de marzo, cuando comiencen a ingresar los dólares de la cosecha. No están las reservas disponibles como para quitarle tensión al mercado ni los u$s 1.000 millones que se esperaban de la reapertura del canje de la deuda. Los planes del ministro de Economía, Amado Boudou, no dieron resultado. Por eso el mes que falta para que liquiden dólares los exportadores puede ser el más largo de 2010.

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