• MEDIDA PARA DESBUROCRATIZAR EL ESTADO FUE REVOLEADA AL CONGRESO Y GATILLÓ VARIOS CONFLICTOS La picardía estival podría costarle el rechazo en Diputados, donde oposición apura unión para ir al recinto. El Senado quedará como la última contención, pero genera presión innecesaria sobre el PJ.
Cambios. Con tres senadores y cinco diputados, el oficialismo blindó la comisión bicameral que trata los DNU. El radical Luis Naidenoff -jefe de Cambiemos en la Cámara alta- podría quedarse con la presidencia. Las sorpresas serán la ausencia del puntano Adolfo Rodríguez Saá -fue reemplazado- y el debutante Máximo Kirchner.
El Senado propuso su cuota de integración para la bicameral encargada de observar los Decretos de Necesidad y Urgencia y terminó de sellar el blindaje que tendrá Cambiemos en ese cuerpo. Uno de los primeros estudios que realizarán los 16 legisladores intervinientes será sobre la apresurada decisión que tomó el Ejecutivo de implementar, a través de ese mecanismo, una "desburocratización del Estado": más allá de la ventaja inicial, el oficialismo gatilló focos de tensión incluso en sus propias filas y también en el PJ racional, que pasará a ser clave -en especial, en Senado- para evitar una derrota en el recinto, algo que nunca ocurrió desde la existencia de estas normas con la reforma constitucional de 1994. Veamos:
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Tras las elecciones del 22-O y el recambio parlamentario del 10-D pasados, Cambiemos infló sus interbloques. En Diputados, el presidente de ese cuerpo y peronista con témpera PRO, Emilio Monzó, ubicó a cinco integrantes del oficialismo de los ocho que le corresponden a esa cámara, mientras que el Senado publicó ayer -pero con fecha del 19 de enero pasado- su propuesta, con tres legisladores del oficialismo. Así, la bicameral tendrá ocho butacas "puras" y estará en condiciones de exigir la titularidad de la misma, cuyo voto vale doble en caso de empate. Esa cuota de poder sería mantenida por el radical Luis Naidenoff.
Ese "blindaje" en la bicameral asegura para Cambiemos una victoria inicial, algo que aprovechó para vender en los últimos días Monzó con su "picardía" para designar cinco de los ocho integrantes que le tocaba a Diputados. No obstante, en el mediano plazo aparecen interrogantes en esa misma cámara, donde la oposición inició un operativo para unirse y voltear el DNU sobre desburocratización del Estado. Ahí se verá el verdadero poder "negociador" del peronista-PRO, que para sancionar la modificación de la fórmula para calcular la actualización de los haberes jubilatorios tuvo que llevar a gobernadores y a ministros nacionales a ejercer un insólito "preceptor in situ" en el mismo Congreso.
Las temporadas estivales son las preferidas de Mauricio Macri para revolear DNU: no bien asumió, activó en "comisión" a dos jueces de la Corte Suprema; en enero del año pasado aceleró de igual forma la luz verde de la ley de ART; y el otro día publicó una amplia reforma del Estado. Las primeras dos generaron un fuerte rechazo y Casa Rosada tuvo que dar marcha atrás -intención de mostrar poder que sólo dejó como ganancia un costo político-; para el último caso el kirchnerismo, el massismo, el progresismo e incluso el flamante bloque "Argentina Federal", donde está el PJ de los gobernadores, preparan un "abrazo" masivo.
"Hay una realidad imposible de evitar: en dos años tuvimos quilombos siempre con los DNU. Algunos quedaron en la nada y otros los defendimos como pudimos en el Congreso, pero tampoco se puede hacer magia si no tenés mayoría en alguna de las dos cámaras", señaló un legislador top de Cambiemos a Ámbito Financiero cuando apareció la medida del Ejecutivo. En cambio, desde la óptica de Casa Rosada no avizoran "ningún problema" con la nueva medida adoptada por Macri para, en principio, desburocratizar un Estado fofo y en el marco de un plan dietético de reformas económicas que pincela el Gobierno a través de un exacerbante gradualismo.
El DNU aún debe ser remitido a la bicameral, que tendrá 10 días hábiles para expedirse sobre el tema, por lo que la discusión en el Congreso comenzará recién en febrero sin importar un llamado a sesiones extraordinarias debido a que este cuerpo funciona todo el año. Una ayuda extra para el oficialismo y regalada por la oposición meses atrás: el flamante artículo 9 del reglamento de la comisión permite dilatar el debate gracias a que ahora se puede "convocar o invitar a su seno, según corresponda para que participen haciendo oír su opinión, a las Asociaciones, Personas Humanas o Jurídicas, Públicas y Privadas y a las Comisiones Parlamentarias Permanentes que tengan vinculación con el tema que se trate".
"El Gobierno tiene que explicar, que el jefe de Gabinete -Marcos Peña- explique, que el señor titular de la ANSES, Emilio- Basavilbaso explique, que el ministro de Economía -en referencia al de Hacienda, Nicolás Dujovne- explique los temas que llevan adelante, que no traten de ningunear los temas (...) La sociedad no sabe lo que pasa", disparó durante la última sesión ordinaria del Senado -29 de noviembre pasado- el jefe del PJ y delegado premium de los gobernadores justicialistas, Miguel Pichetto, en plena discusión en el recinto del pack fiscal-previsional. Con el anticipado rechazo de Argentina Federal en Diputados, el DNU podría generar un gran dolor de cabeza al legislador rionegrino, clave en todos los acuerdos que logró el Gobierno con la oposición en dos años.
De los ocho senadores, tres son del oficialismo, tres del PJ -no está el jefe, Miguel Pichetto- y una camporista, Anabel Fernández Sagasti. Pero el dato relevante y llamativo es que el histórico integrante de esta comisión y peronista disidente Adolfo Rodríguez Saá -hoy no tan lejano a Cristina de Kirchner- no trabajará en la bicameral, sino que lo hará la salteña Cristina Fiore en representación de ese interbloque.
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