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Senado vota mayor intervención sobre bancos y reservas
Aníbal Fernández, Mercedes Marcó del Pont y Miguel Pichetto, ayer en el Senado, ante el plenario de comisiones. Del radicalismo, Gerardo Morales rechazó la reforma a la Carta Orgánica del Central, pero el kirchnerismo impuso su mayoría.
Así, el Gobierno podrá disponer en unas 72 horas (tomando en cuenta la votación de hoy, la comunicación de la ley al Ejecutivo y el decreto de promulgación) de la extensión en $ 45.000 millones de adelantos al Tesoro más la liberación de reservas para la cancelación de deuda bonistas y, al mismo tiempo, el pago a organismos internacionales de crédito.
Alto costo
Pero el costo de esa tranquilidad para el Gobierno fue alto. Por lo pronto la presidente del Banco Central debió reconocer ayer que «el nivel de las de libre disponibilidad es negativo». Hablaba de las reservas y ese reconocimiento implica que sin esta ley el BCRA no está por estos días en condiciones legales de disponer otros pagos de deuda, como viene haciendo en los últimos años.
Es decir, sin Fondo de Desendeudamiento y con el nivel actual de reservas, sólo modificando la relación técnica de garantía de la base monetaria el Gobierno puede volver a echar mano de esas reservas para cancelar deuda a privados.
No es el primer sinceramiento preocupante de la jefa del Central en el Congreso. Durante su paso por Diputados tuvo otra frase que, aunque lógica y evidente, impactó en los presentes: «Es esto o un ajuste brutal», dijo entonces sobre la reforma a la Carta Orgánica del BCRA. Pareció un acto fallido en los dos casos que dejó al desnudo el alma de economista de la funcionaria.
La afirmación que ayer dejó preocupados a todos los senadores, incluso los kirchneristas, llegó tras una pregunta del radical Gerardo Morales: «¿Hoy, tiene el Central reservas de libre disponibilidad?», le preguntó a Marcó del Pont.
Hubo idas y vueltas en las explicaciones; de hecho hasta el oficialista José Mayans le hizo dos veces la pregunta sobre el nivel de la base monetaria y, al final y sin quererlo, la forzó a la definición: hoy el BCRA no cuenta con reservas de libre disponibilidad.
Morales se envalentonó: «¿Cuál es el criterio y el monto de reservas óptimas que quedarían con la reforma que propone el Poder Ejecutivo?», preguntó, esta vez sin demasiadas respuestas.
En su presentación Marcó del Pont, sin embargo, intentó explicar que ese nivel de reservas no era ya una cuestión central: «Tenemos reservas de sobra», dijo y afirmó que el nivel supera los u$s 47.000 millones recordando que «si no se recurre al endeudamiento externo, la deuda siempre se paga con reservas internacionales». Fue en parte una respuesta para evitar a Morales que exigía la definición concreta del nivel de reservas en la autoridad monetaria.
Arma extra
Morales actuó así porque contaba con un arma extra: le advirtió en todo momento a Marcó del Pont que el bloque de la UCR votaría en contra del proyecto si no se conocía ese número. Y claramente el Gobierno necesitará que el radicalismo colabore hoy para reunir los dos tercios mencionados y habilitar el proyecto ya que aún no transcurrió el plazo reglamentario desde la emisión del dictamen.
Fue al final de ese debate que Marcó del Pont reconoció: «Hoy el nivel de reservas de libre disponibilidad es negativo» en relación con la base monetaria. Para el Gobierno no es un tema preocupante ya que el propio proyecto modifica el cálculo de la garantía necesaria en reservas para cubrir la base monetaria. Por lo tanto, que ese número hoy no sea suficiente para cubrirla, tomando en cuenta el tipo de cambio y el circulante más los depósitos en los bancos, bien puede serlo después que se reúna el directorio de la entidad bajo el nuevo esquema y fije de acuerdo a su convencimiento cuál debe ser el nuevo nivel.
Ante los senadores, la titular del Central negó también que los adelantos de reservas al Tesoro fueran a generar inflación debido a que, según explicó, el «crecimiento de precios no tiene que ver con una inflación monetaria o exceso de demanda, sino con lo que ocurre por el lado de la oferta».
Recordó, además, el artículo del proyecto que establece que los adelantos del Central al Gobierno «deberán ser reembolsados dentro de los doce meses de efectuados» y que en caso de no ser así, «no podrá volver a usarse esta facultad hasta que las cantidades adeudadas hayan sido reintegradas». La realidad indica que normalmente esos préstamos al Tesoro siempre se renuevan.


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