4 de octubre 2013 - 00:00

Señal clave del Congreso de EE.UU. contra un default

Varios manifestantes se acercaron ayer al Capitolio con pancartas para exigir a los legisladores republicanos que “paren” el “shutdown”, que ha obligado el cierre de varias oficinas del Gobierno.
Varios manifestantes se acercaron ayer al Capitolio con pancartas para exigir a los legisladores republicanos que “paren” el “shutdown”, que ha obligado el cierre de varias oficinas del Gobierno.
Washington - El presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el republicano John Boehner, aseguró a sus colegas de partido que está dispuesto a tomar las medidas que sean necesarias para que el país no entre en cesación de pagos el jueves 17, informó ayer el diario The New York Times, lo que, de confirmarse, supondría un alivio en momentos en que el bloqueo parlamentario mantiene al país con parte de la administración federal cerrada.

El diario, que citó fuentes republicanas que hablaron bajo condición de anonimato, afirmó que Boehner estaría dispuesto a violar la llamada "regla Hastert", una norma informal adoptada por los republicanos consistente en no someter a voto en la Cámara un proyecto si no tiene un apoyo mayoritario de su propia bancada. Esto eliminaría el riesgo de que el Congreso no autorice al Gobierno una elevación del actual techo de deuda, de u$s 16,7 billones, pero sometería al partido Republicano a un enfrentamiento interno sin precedentes.

El vocero de Boehner, Michael Steel, no quiso confirmar los detalles de las conversaciones que el presidente de la Cámara mantuvo con los congresistas conservadores en los últimos días, pero dijo que éste siempre creyó que el default de la deuda federal debe evitarse.

"Boehner siempre dijo que EE.UU. no va a entrar en cesación de pagos, pero (también) que si vamos a elevar el límite de la deuda, tenemos que hacer frente a sus causas y al déficit", dijo Steel, en una concesión al ala más conservadora de la bancada, el medio centenar de diputados del Tea Party. "Por eso necesitamos un proyecto de ley con los recortes y reformas que pongan de nuevo nuestra economía en movimiento y creen puestos de trabajo", agregó.

Es posible que Boehner haga aprobar el aumento del límite de la deuda con una escasa mayoría de votos republicanos y que sean los demócratas quienes consigan inclinar la balanza, como ocurrió en el pasado con las medidas presupuestarias.

Precisamente, EE.UU. entra hoy en su cuarto día de paralización parcial de las agencias federales después de que la Cámara no aprobara la ley de financiación temporal del Gobierno antes del 1 de octubre, comienzo del año fiscal 2014.

Ante la falta de acuerdo para aprobar el Presupuesto, algo que viene ocurriendo desde 2009, el Congreso ha pasado durante los últimos años este texto para evitar un cierre parcial de la administración. Sin embargo, este año, la mayoría republicana en la Cámara se negó a dar luz verde a la ley si ésta no incluía una disposición que vaciara los fondos o retrasara la ejecución de la reforma sanitaria, también conocida como "Obamacare".

EE.UU. no experimentaba una situación así desde 1996, pero la polarización del Congreso derivó en esta situación excepcional que aumenta el temor de que tampoco se logre un acuerdo respecto al límite de la deuda. Pese a su seriedad, el cierre de la administración no es el mayor desvelo, sino la necesidad de la Casa Blanca de obtener la autorización para tomar nueva deuda.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, dio ayer un toque de atención en ese sentido al urgir a una pronta solución del actual impasse político en Washington. "Es una misión crítica que esto se resuelva lo antes posible", subrayó Lagarde en una conferencia en la Universidad de George Washington ante un grupo de estudiantes. Advirtió, además, que "el fracaso a la hora de elevar el techo de deuda sería mucho peor, y podría dañar seriamente no sólo la economía estadounidense, sino toda la economía global".

Agencias EFE, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario