Mientras el presidente de Turquía, Recep Erdogan, sigue librando una batalla para no entrar en un programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central de ese país subió ayer su principal tasa de interés en 625 puntos básicos, una decisión que impulsó la lira y podría rebajar los temores de los inversores sobre la influencia del presidente en la política monetaria.
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El banco elevó el tipo repo a una semana al 24 %, lo que supone que ya ha incrementado las tasas de interés en 11,25 puntos porcentuales desde finales de abril, en un intento de frenar el desplome de la lira.
La decisión se tomó a pesar de que Erdogan repitió su oposición a tipos de interés altos, diciendo que la alta inflación era consecuencia de las medidas equivocadas adoptadas por el banco central.
La lira se cambiaba a 6,01 frente al dólar tras la decisión, desde más de 6,4176 antes de conocerse el dato. La inestabilidad en ese país colaboró para que la Argentina también profundizara el deterioro de su moneda. A diferencia de Erdogan, el presidente Mauricio Macri, acudió en ayuda del organismo de crédito.
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