14 de diciembre 2015 - 00:00

Sensible autobiografía de la artista Stella Sidi

“Salida”, una de las obras que integra la muestra “La vuelta al mundo” de Stella Sidi.
“Salida”, una de las obras que integra la muestra “La vuelta al mundo” de Stella Sidi.
Stella Sidi es principalmente dibujante pero, a través del tiempo, incorporó diferentes técnicas que han enriquecido esta disciplina esencial. La interviene con fotografías, papeles cosidos, bordados, incluye telas y otros elementos, siempre con mesura y sutileza para expresarse debido a una severa autocrítica. Su obra es autorreferencial. Recordamos una muestra en la que el cuerpo era el tema central, en algunas obras, su propio cuerpo, como autorretrato, fragmentado, envuelto en gasas transparentes, en tramas que lo recorren, urdimbres, nudos, evitando asociarlo a la idea de belleza, fragilidad o juventud.

En su muestra actual en el Centro Cultural Recoleta "La vuelta al mundo en 270 días", el espectador está frente a su persona, cuerpo y alma, reflejada en una infancia que con sus padres atravesó desde su Bulgaria natal, Turquía, Irán, India, China, Japón , Hawai, Estados Unidos. Barcos y puertos diferentes hasta llegar a la Argentina, país de adopción donde ha desarrollado su vida.

En esta muestra, Sidi ha utilizado documentos y fotos guardados en una valija que allí se encuentra, omnipresente y apeló a técnicas contemporáneas, las intervino, las usó para contar esos 270 días.

Contenidos

Documentos borroneados, mapas, costuras, esta vez para anudar los lazos de amor con sus padres, el corazón rojo que late y que la ata a sus recuerdos, las huellas de los escritos en francés de su madre, la muñeca a la que se aferraba, pasaportes con tantos sellos diferentes. De esa valija salen tules, quizás una metáfora de los recuerdos que se hacen más evanescentes a medida que pasa el tiempo.

Obra cargada de un gran componente autobiográfico pero, detrás de estas imágenes sutiles, tanto por el trazo como por la conmovedora evocación de un periplo cuyos protagonistas no sabían su destino, se esconde el miedo, el horror, el caos, el desconcierto, generados por la Segunda Guerra Mundial. Afortunadamente Stella Sidi no supo de esos horrores, pero ese viaje la marcó para siempre, le dio sabiduría y comprensión para todos los actos de su vida y decidió hacer un homenaje que, sintió, le debía a sus padres y se debía. Clausura a principios de febrero.

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