13 de enero 2016 - 00:00

Será clave encontrar un sentido de pertenencia

 Se respira un aire distinto. Si bien la "onda" de Los Pumas había cambiado y mucho en los últimos dos años a partir de una renovación espiritual de la mano del entrenador Daniel Hourcade y el capitán Agustín Creevy, lo de los Jaguares es una nueva sensación.

Los Jaguares, el equipo profesional que Argentina presentará en el Súper Rugby, lucha contra el tiempo para encontrar su óptimo estado físico y mental para una competencia que es larga y extenuante por la cantidad de viajes y por el nivel de los rivales que no permitirán nunca bajar la guardia.

En ese sentido, es clave -y un tema más que identificado por quienes conducen el equipo- encontrar un sentido de pertenencia y una identificación de los jugadores con esta nueva entidad que se creó. A favor está el que los jugadores son todos surgidos de la misma cantera, comparten una visión en común de lo que quieren y el reciente éxito de Los Pumas en el Mundial estuvo bien orientado gracias a la buena relación entre los protagonistas.

"Queremos que sea como un club", dicen al unísono todos los protagonistas. En nuestro país, el término club tiene en el rugby un significado muy especial. El club es la segunda casa de todos quienes han pasado por el rugby, a veces la primera por ser donde se contiene y ayuda en la educación que no se encuentra en el hogar o en la escuela.

Por eso, el nivel de asociación y compromiso que el rugbier tiene con "su" club es gigante y es muy poco el movimiento que hay entre clubes. Cuando esto sucede en jugadores adultos, no es la situación ideal y no está bien visto. Claro que la motivación del jugador puede ser múltiple, pero en el club del jugador se suele sentir cierta defraudación.

Viajar a jugar al rugby en el extranjero no es visto con esa luz. Si bien las estrellas las conocemos todos, hay cientos que han viajado a Europa a jugar en clubes de poco renombre y por salarios mínimos. Tanto las figuras como los menos conocidos al regresar al país hacen del club su lugar de reencuentro con afectos, con su historia.

Hay familias que están en un mismo club desde su fundación, generaciones enteras vistiendo los mismo colores y defendiendo mucho mas que el prestigio de la institución: defienden un estilo de vida.

Todo esto deberán construir de aquí al futuro los Jaguares. En la positiva construcción de esa identidad única, sólida e indisoluble estará parte del éxito de este conjunto que si bien nació para competir en el rugby hiperprofesional, que requerirá que jueguen contra campeones del mundo y grandes figuras de nuestro deporte y ante millones de telespectadores de todo el mundo, buscará en las propias raíces su fortaleza anímica.

Agustín Pichot, factor clave en el ingreso de Los Pumas al Rugby Championship y la apertura del Súper Rugby para el ingreso del equipo/franquicia argentina, dijo en una nota de World Rugby del orgullo "de haber podido mantener el amateurismo en nuestro rugby ya que es una parte fundamental de quienes somos; el rugby amateur es una gran usina para nuestras estructuras de alto rendimiento".

Ese espíritu amateur en el rugby profesional de los Jaguares es notorio y bienvenido.

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