17 de mayo 2011 - 00:00

Serio: automotrices analizan recortes en la producción

Mientras los gobiernos de los dos países intercambian misivas y pulsean para ver quién cede en sus posiciones, los fabricantes de autos están alarmados por el impacto que tiene el freno a las exportaciones. Es que la industria automotriz argentina, tal como funciona hoy, está pensada para exportar la mayor parte de la producción a ese país. De hecho, cerca del 70% de los 0 km que salen de las plantas locales se venden a Brasil, lo que significa más de 400.000 unidades anuales. Además, con los autos que comercializan a ese país ganan el 50% más en dólares de lo que obtienen en el mercado interno.

Con este escenario, la preocupación de los empresarios es justificada. A los cerca de 3.000 vehículos freen la frontera la semana pasada se suman los envíos programados para estos días, que debieron ser suspendidos y que representan varios miles de unidades.

Así, aseguran, la situación es insostenible, y de no destrabarse el conflicto lo antes posible las automotrices ya están analizando que comenzarán a recortar el ritmo de producción, con las consecuencias que esta decisión tendrá tanto en el aspecto económico como social. En la actualidad, el sector se encontraba en plena etapa de expansión con la mayoría de las fábricas trabajando en dos turnos y algunas hasta en tres en determinadas áreas de la cadena productiva. La primera medida puede implicar suspender temporariamente uno de estos turnos hasta que se normalice la exportación. Esto podría suceder la semana próxima.

En ese sentido, Aníbal Borderes, titular de la entidad que agrupa a los fabricantes argentinos (ADEFA), expresó ayer mediante un comunicado la preocupación del sector y alertó sobre «los eventuales efectos que, sobre la producción y el empleo, puede generar la aplicación de estas disposiciones» en el comercio bilateral.

Mientras tanto, los fabricantes tienen que resolver un problema más urgente. El sistema de producción está diseñado para trabajar sin stock, por lo que los autos que se producen son enviados a sus destinos previo un paso fugaz por depósitos. Con el cuello de botella que se generó por el freno a las exportaciones, estos lugares ya están repletos de 0 km, por lo que en las automotrices están buscando playas para almacenar las nuevas unidades. El problema es que esto presenta dificultades. Como se trata de vehículos para exportar, los lugares de almacenamiento deben estar aprobados por la Aduana y ese aval no es rápido de conseguir. Además estos hipotéticos nuevos depósitos no están preparados para stockear autos, por lo que se corre el riesgos de roturas y daños.

El otro inconveniente es el alto costo económico que representará para las empresas el alquiler de estos predios.

También en Brasil la medida está generando problemas. En las concesionarias están recibiendo reclamos de clientes que señaron o pagaron sus autos de origen argentino y que no saben si van a llegar al país.

Dejá tu comentario