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Sesión despedida en medio de un incendio
En el Senado la sesión no será para justificar el sueldo. Todo lo contrario: corren detrás del vencimiento del plazo que el GAFI le dio a la Argentina para modificar su legislación contra el lavado de dinero. Esto implica la reforma al Código Penal, tipificando el lavado como delito autónomo y modificando el funcionamiento administrativo de la UIF.
Esta ley, que ya fue aprobada en Diputados, tiene que estar sancionada antes del 20 de junio. Ese día comenzará en México la reunión plenaria del GAFI a la que el Gobierno debe llevar los avances que el organismo le exigió en el relevamiento que hizo del país en noviembre último. Es claro que lo que hizo votar el Gobierno no alcanza. De hecho el GAFI pidió que se avanzara con reformas en la lucha contra el financiamiento al terrorismo y ese tema no fue incluido. Además, el GAFI considera que el sistema judicial del país es absolutamente ineficiente a la hora de juzgar los supuestos casos de lavado. En realidad, durante los últimos 10 años sólo se condenó por lavado a un cordobés.
El apuro del Senado, entonces, está justificado, pero no es sólo ese tema el que desvela a la política en el Congreso. Todavía está pendiente la aprobación de la ley que fija el módulo electoral, que sirve para repartir los fondos estatales de campaña entre los partidos de acuerdo con la cantidad de votos obtenidos en la última elección.
Con ese problema sin solucionar, el Congreso se encamina a iniciar otras vacaciones. Tras la votación de la semana próxima y, si continúa el cronograma de «trabajo» que se impusieron (es decir, una semana sí y la siguiente no), el próximo turno para sesionar caerá sobre el vencimiento del plazo para la oficialización de las fórmulas presidenciales, las listas de senadores (donde corresponda renovación) y las de diputados, en la tercera semana de junio.
A partir de allí estallará el tramo más complicado de las campañas en cada provincia y a nivel nacional. La historia reciente no registra casos en que las cámaras hayan funcionado durante ese plazo.
Menos esta vez cuando las elecciones son dos: la primaria del 14 de agosto para validar candidatos y luego dos meses más de campaña para la presidencial del 23 de octubre. Sólo una emergencia podría distraer de semejante cronograma al Congreso y de ahí el esfuerzo que se intentará hacer en una semana.
Por lo pronto en Diputados ya se convocó a una reunión de los presidentes de bloque para armar una agenda donde todos aporten temas consensuados, para terminar de sellar un acuerdo el martes próximo con Eduardo Fellner.


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