- ámbito
- Edición Impresa
“Shen Yun revive valores milenarios hoy en peligro”
Meilin Klemann , maestra de ceremonias de Shen Yun, compañía de danza y música clásica chinas fundada en 2006 en Nueva York por artistas que debieron emigrar de su país.
"Son más de 90 artistas, incluyendo bailarines, tenores, sopranos, destacados instrumentistas y una orquesta en vivo que hacen viajar al público a través de 5.000 años de auténtica cultura china. Es un espectáculo para toda la familia, con 400 piezas de vestuario y fondos animados muy dinámicos", dice a este diario Klemann. Dialogamos con ella:
Periodista: En su anterior show incluyeron personajes bien conocidos en Occidente, como Mulan y los monjes Shaolín. ¿Qué se verá este año?
Meilin Klemann: Serán héroes menos famosos, pero sus historias son apasionantes. Siempre incluimos algún pasaje de "El viaje al oeste", una novela china clásica que se editó por primera vez en 1590. Su protagonista es el monje Xuanzang que hace amistad con tres seres inmortales: un mono, un duende de agua y un cerdito. Juntos viajan a la India para recuperar textos sagrados del budismo. Es una novela de aventuras y a la vez tiene un gran contenido espiritual. Este año contamos el episodio en el que un ogro se hace amigo de ellos y los acompaña en su misión.
P.: ¿Qué temas predominan en "Shen Yun"?
M.K.: Nuestro objetivo es revivir la cultura china de 5000 años y sus valores tradicionales que celebran los ideales de lealtad, devoción filial y espiritualidad. Los héroes míticos chinos no sólo se destacan por su coraje y destrezas, sino también por su compasión y tolerancia ante la adversidad. Sus aventuras rescatan la espiritualidad del taoísmo y de la escuela Falun Dafa, de inspiración budista.
P.: La danza china parece muy influida por las artes marciales.
M.K.: La danza clásica tomó un poco de los saltos, giros y volteretas de las artes marciales. Y éstas, como su nombre lo indica- son un arte, ya que demandan un profundo trabajo espiritual; no son sólo acrobacias. Pero luego la danza clásica evolucionó y adoptó sus propios gestos y figuras. También incluimos bailes étnicos de Mongolia y de otras regiones.
P.: ¿Ustedes adaptan el espectáculo al gusto occidental?
M.K.: De ninguna manera, es el mismo que ofrecemos en nuestras giras por Asia. Las danzas son auténticas, no las hemos modificado porque transmiten la verdadera esencia china. Tradicionalmente se las consideró semi-divinas por la creencia de que fueron transmitidas por los dioses, al igual que otras artes y oficios. De allí el nombre Shen Yun, que significa "porte divino".
P.: ¿Qué nos puede decir de la música?
M.K.: La música del espectáculo pertenece a la tradición china y fusiona antiguos instrumentos chinos como el erhu (violín de dos cuerdas) y la pipa (laúd chino) con una orquesta occidental completa. Nuestros cantantes solistas interpretan canciones chinas con la técnica de tenor y soprano del bel canto y a la vez mantienen la dicción y articulación chinas.
P.: ¿Qué formato tiene el show de esta gira?
M.K.: Son 20 cuadros y cada uno es presentado por dos maestros de ceremonias: un hombre que da la explicación en chino en cualquier país que se presente, y una mujer que la repite en la lengua local. Yo acabo de presentar la obra en Barcelona y para el año próximo tal vez vaya a México y a Colombia. Además de mostrar distintos aspectos de la cultura china, hay dos cuadros que hablan de la China actual donde incluimos la persecución de Falun Dafa. La mayoría de los artistas de esta compañía son practicantes de esa escuela y no pueden volver a China. Mi familia materna partió al exilio cuando Mao ganó la guerra civil, ya que mi abuelo pertenecía al ejército nacionalista de Chiang Kai-shek. Yo nací en Brasil y viví con mi familia en Perú, Corea, Taiwán y Alemania. Hace poco tiempo que estamos en Buenos Aires.
P.: Aquí hay un Barrio Chino que en realidad está en manos de taiwaneses.
M.K.: Así es. Hubo una gran inmigración hace más de 40 años, junto a la de coreanos y japoneses que todavía es más antigua. Pero hace veinte años vino una inmigración muy grande de chinos, la mayoría de la provincia costera de Fujian, frente a la isla de Taiwan. Vinieron aquí porque el gobierno les daba visas muy fácilmente.
P.: Y un pasaporte argentino. Pero en los últimos años la política migratoria se endureció y China, por su parte, tuvo un rápido crecimiento económico. Al menos en comercio exterior...
M.K.: Yo visité China en tres ocasiones. En 1992, vi que toda la gente andaba en bicicleta y estaba uniformada con un saquito azul. Escaseaba la comida y solo se conseguían buenos platos en los grandes hoteles. En 1998, ya no había desabastecimiento; era otra China. Todos vestían de jeans y había más autos, pero el trato entre la gente había empeorado. Y cuando fui a estudiar a Beijing, en 2000, el progreso económico era aún mayor. Ahora sólo importa la plata y hay una gran decadencia moral. La gente no se respeta entre sí y busca aprovecharse del otro. Los valores de la civilización tradicional están al borde de la extinción. Por eso, Shen Yun se esfuerza en revivir la belleza y la bondad de esta cultura milenaria, con la esperanza de que un día podamos regresarla a China. Por ahora la llevamos por el mundo y en todos lados nos reciben con mucho entusiasmo.
Entrevista de Patricia Espinosa

Dejá tu comentario