13 de agosto 2009 - 00:00

Show bolivariano para la despedida

Hugo Chávez, verborrágico como nunca, armó su propio show al mejor estilo del televisivo «Aló Presidente», cuando le tocó hablar para cerrar el martes la cumbre de presidentes de la Argentina y Venezuela ayer. Fiel a su estilo, armó una escenografía ad hoc para homenajear a Cristina de Kirchner en su despedida.

Los puntos más importantes del bolivariano fueron los siguientes:

  • Comenzó pidiendo más tiempo para hablar. Después de unas breves negociaciones, Cristina y el anfitrión acordaron unos 20 minutos para el total del discurso. «Kirchner me daba nada más que 10 minutos, y un día me tiró un vaso de agua», recordó el dueño de casa. Igualmente Chávez utilizó su propio reloj, y habló casi dos horas.   

  • Mencionó que para noviembre estará en Buenos Aires de visita, volvió varias veces sobre la memoria y las frases de Simón Bolívar, el Che Guevara, de su Juan Domingo Perón (confesó que le hubiera gustado haber sido soldado raso del general), Juana Azurduy y Fernando de Miranda. Pidió que no haya burocracia para aplicar los acuerdos firmados ayer.

  • Volvió luego sobre Perón repitiendo la máxima «unidos o dominados» y que «nuestros países dejen de ser factorías. El futuro será de los que tengan mayores reservas de comida y de energía». Siguió recordándolo: «Estas reservas son solución sólo si se las sabe y quiere defender contra el atropello abierto o simulado de los imperialistas».

  • Avanzó luego en una anécdota imperdible. Se sabe que el canciller Jorge Taiana tiene una personalidad reservada. Sin embargo el venezolano desnudó una característica desconocida del ministro. «Taiana imita muy bien a Perón, es un experto en esto», dijo para sorpresa de todo el gabinete argentino. El militar se confesó como imposibilitado de estas habilidades y admitió que sólo puede imitar «a Chávez». Para demostrarlo dijo una de las frases del catálogo chavista básico: «Pero qué es esto Dios mío», lanzó el presidente, imitándose a sí mismo.

  • Luego fue al punto del que realmente quería hablar desde que Cristina de Kirchner llegó a Miraflores: la instalación de siete bases norteamericanas en Colombia. Volviendo sobre Perón, bramó: «Tendrá esto que ver con lo que el General nos quería decir? Creo que sí. Tenemos las reservas de oro negro, oro azul, agua potable y el oro verde, los alimentos. Tenemos que saber defender nuestras materias primas y nuestros inmensos recursos naturales.

  • Lanzó luego la conocida llamada de guerra de integración entre los dos países: ustedes también son soberanos energéticamente, todo el petróleo y el gas que necesiten está aquí en Venezuela.

  • En un momento fallaba el aire acondicionado en el Salón de los Gobernadores, donde se desarrollaba el acto. Allí Chávez, secándose el sudor le pidió a la Presidente «véndannos buenos aires acondicionados».

  • Un empresario local describía su pequeña pyme cuando Chávez le preguntó cómo se llamaba. «Me llamo Fattal», dijo el orador. «Pues no le pongas ese nombre a tu empresa», bramó el venezolano, dejando aparecer toda la inmensidad de su risa bolivariana.
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