México - Pese al aplastante respaldo internacional que ha cosechado, un eventual regreso del derrocado mandatario de Honduras, Manuel Zelaya, tendría que ser negociado con el Gobierno surgido del golpe de Estado, según coincidieron varios analistas.
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«No parece que tenga apoyo dentro de Honduras, porque tanto el Poder Judicial como el Legislativo avalaron su remoción. El regreso de Zelaya tendría que ser negociado inevitablemente», dijo José Antonio Crespo, analista del mexicano Centro de Investigaciones y Docencia Económica.
A diferencia de Hugo Chávez en 2002, cuando el venezolano pudo contrarrestar el golpe de Estado por la movilización popular y, principalmente, mandos medios y bajos del Ejército que desobedecieron la asonada, Zelaya no pudo evidenciar hasta ahora algún respaldo significativo de parte de las Fuerzas Armadas.
Un elemento de negociación sería eliminar toda idea de Zelaya de realizar una consulta sobre reelección -lo que el mandatario hondureño parece dispuesto a conceder- y que la negociación podría estar liderada por la OEA, agregó Crespo.
También lo distancia de Chávez el dato de que, si bien su mayor respaldo es en las clases populares, Zelaya no parece haber diseñado un entramado de organizaciones sociales con poder decisivo en la balanza. Este ganadero fue electo por el Partido Liberal en 2005 y luego se volcó a posturas de izquierda, fomentó planes sociales, alineó su economía con Venezuela, de la que obtuvo petróleo barato, y mejoró los indicadores sociales de sectores campesinos.
Algunos sondeos indican que el presidente derrocado cuenta con el 30% de apoyo. Otros señalan un respaldo mayor. En las calles de varias ciudades de Honduras, seguidores del presidente se enfrentaron contra policías y militares exigiendo su regreso, pero no se trató hasta ayer de un fenómeno que no pudieran controlar las fuerzas de seguridad.
Poderosos sectores hondureños, como los militares, el Congreso, medios de comunicación, empresarios y la Iglesia Católica respaldaron la salida forzada de Zelaya.
«Para la comunidad internacional, la mejor solución sería que regrese como un presidente sin posibilidad de reelección durante los próximos meses», consideró Shannon O'Neil, del Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York.
«No parece que él hable desde una posición de fuerza. No es que los militares y otras ramas del Gobierno decidieron remover a un presidente increíblemente popular», agregó la experta en asuntos Latinoamericanos.
Para Michael Shifter, analista de Inter-American Dialogue, con sede en Washington, el tiempo que falta para las elecciones presidenciales de noviembre en Honduras podría servir para un período de negociaciones. «No tengo dudas de que volverá, porque se siente fortalecido por el apoyo de la comunidad internacional», dijo Shifter. «Una opción es que desista de su deseo de perpetuarse en el poder, que es lo que causó toda esta situación», agregó.
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