- ámbito
- Edición Impresa
‘‘Siento que a mi hija la volvieron a matar’’

A las 15.20 de ayer empezó la lectura del fallo. Los familiares de las víctimas que no pudieron entrar al tribunal escuchaban por altoparlantes. Al principio, se generó un profundo silencio, pero con la condena para Omar Chabán estallaron en festejos. Luego con la de Diego Argañaraz se llenaron de esperanzas. Todo cambió al llegar el turno del «Pato» Fontanet y del resto de los integrantes de la banda Callejeros.
Su absolución provocó que los familiares rompieran en lágrimas y comenzaran a gritar e insultar ante la sensación de impotencia que les generó la sentencia.
Al mismo tiempo, un grupo de seguidores de la banda que defiende su inocencia festejaba en la Plaza Lavalle, donde se reunieron varias horas antes, por lo que la Policía colocó vallas para separarlos de los familiares y, así, evitar incidentes entre ellos.
Los disturbios comenzaron en la sala cuando varios padres se acercaron al blíndex que los separaba de los acusados una vez leído el fallo y tras ver cómo quienes apoyaban a la banda lanzaban papelitos con la frase: «Basta de culpar a Callejeros». Los volantes fueron repartidos por la madre de Fontanet, a quien también acusan de haber dirigido un gesto obsceno a los padres de las víctimas.
Vallas derribadas
Muchos se retiraron antes de que se termine de leer el fallo, apenas se dijo que Callejeros quedaba absuelto. Una vez afuera, se reunieron con el resto de los familiares y comenzaron a correr hacia una entrada lateral sobre la calle Uruguay por donde se estaban retirando los integrantes de la banda, excepto Fontanet. Allí se encontraron con un grupo de policías que intentaba no dejarlos pasar, pero nada parecía detenerlos: la furia los llevó a derribar vallas, a empujar a las autoridades y a tirar palos y los paraguas que utilizaban para cubrirse de la lluvia que acompañó en todo momento el llanto de los presentes.
Rápidamente fueron llegando más policías y con ellos las primeras camionetas que se estacionaron sobre Uruguay hasta que finalmente apareció un camión hidrante que avanzaba sobre la calle tirando pintura azul hacia el Palacio de Justicia, por lo que tiñó varias remeras con fotos de las víctimas fatales que vestían los parientes y amigos y provocó que los presentes se alejaran definitivamente de esa área. En los incidentes resultaron heridas varias personas y fue agredido el comisario inspector Hugo Lompizano, a cargo del operativo. Por su parte, doce personas necesitaron asistencia médica, principalmente tras sufrir una crisis nerviosa luego de conocerse el fallo.
Finalmente, la Policía armó una valla humana en medio de empujones y golpes. Los familiares y amigos volvieron a Lavalle y desde allí expresaron su enojo y frustración con cánticos, más llantos y gritos de «injusticia», «asesinos» y «a nuestros hijos los mató la corrupción». Uno de los padres sostuvo indignado que la absolución de Callejeros «garantiza que va a haber otro Cromañón» y una mamá aseguró que con este fallo «siento que a mi hija la mataron otra vez». Además, muchos acordaron en que la «injusticia» de este fallo refleja una situación de todo el país.
Para los familiares y amigos de las víctimas, ésta fue sólo una instancia más y esperan que se revierta la absolución en la Cámara de Casación, aunque entre el dolor no dejaban de repetir que «la justicia en este país no existe». Además, insultaban no sólo a Callejeros sino también a los jueces de la causa Marcelo Alvero, María Cecilia Maiza y Raúl Llanos, a quienes calificaron de «cobardes» y «corruptos».
Alrededor de las 17, luego de que salieran los últimos familiares del juzgado, los presentes se dirigieron hacia la calle Corrientes, donde marcharon en el sentido contrario al tránsito dirigiéndose al santuario de las víctimas ubicado en la esquina del boliche República Cromañón, en Mitre y Ecuador, a metros de Plaza Miserere.


Dejá tu comentario