9 de diciembre 2014 - 00:00

Siglo y medio de deporte argentino

 El cartel de fuegos artificiales con la simple cifra de 150 era elocuente. Pasada la medianoche, en el predio del Buenos Aires Cricket & Rugby Club en San Fernando, la celebración por un notable aniversario llegaba a su momento climático. Terminada la cena de gala, el discurso del presidente Pablo Werner, la entrega del tradicional cap y con la última explosión, los aplausos coronaron una noche única. El 150º aniversario de la institución deportiva más antigua del país era entonces pura fiesta.

El 8 de diciembre de 1864, un club ya formado, con un presidente que tenía siete años en el cargo, una Comisión Directiva y con antecedentes tan tempranos como 1831, inauguró su primer predio en el solar donde hoy está el Planetario de la Ciudad de Buenos Aires. En ese entonces, el Buenos Aires Cricket Club se instalaba en la que sería su casa por cerca de noventa años.

Llegaría en los siguientes diez años el fútbol (football) en sus dos versiones: el de las reglas de la Asociación (el fútbol de balón redondo) y el jugado con la reglas del Colegio de Rugby (el actual rugby). En esos terrenos, los británicos que veían en nuestro país una tierra de futuro e inversión aprovechaban para despuntar viejos sueños deportivos, disfrutaban de sus deportes. Nació entonces como entidad paralela aunque simbióticamente unida, el Buenos Aires Football Club que no sólo compartía algunos socios y terrenos sino esa impronta tan británica hacia el deporte.

Muchos años después, a esos terrenos en el corazón de los bosques de Palermo fueron reconocidos como la Cuna del Deporte Argentino. Fueron varios los deportes que por primera vez vieron la luz ahí, pero el fútbol y el rugby los que más se han destacado con el correr de las décadas.

Bien temprano en su historia el BAFC optó por abrazar la versión del rugby y el fútbol se desarrolló hasta ser el principal deporte en nuestro país por fuera del club. Campeón en 10 ocasiones del torneo local de rugby, la necesidad de supervivencia hizo que estas dos instituciones debieran unirse.

La cesión por los terrenos en Palermo terminó de forma abrupta y debió nacer el actual BACRC como fusión para instalarse en su segunda casa en Don Torcuato, donde vivieron entre 1950 y 1987. El club no perdió su espíritu con la mudanza y si bien los resultados no acompañaron después del bicampeonato de 1958-59, se mantuvo fuerte hasta su tercera mudanza.

Para cuando BACRC se instaló frente a Campo de Mayo en Malvinas Argentinas ya no se jugaba cricket, pero el hockey femenino era importante. La vida allí se prolongó hasta 2005 cuando las necesidades y realidades justificaron una cuarta y última mudanza. Quedaba allí el primer estadio exclusivamente de rugby y la gran reducción de socios, afectados por la lejanía de los terrenos.

En el nuevo predio en San Fernando, donde el domingo por la noche se realizó la cena con más de 500 socios, el club logró un nuevo ímpetu, se multiplicaron los socios y crecieron los deportes al punto de recuperar, aun en forma de desarrollo, el cricket.

El Biei, así conocido por todos, celebra sus más de 150 años de historia deportiva. Honor y orgullo del deporte nacional.

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