Sigue la suba al cielo

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Por más de una razón, los tiempos que corren son interesantes. Esto no quiere decir que sean buenos (incluso es posible que sean exactamente lo contrario). A pesar de un arranque perdedor (noticias poco favorables en los frentes chino e italiano) ayer el Promedio Industrial sumó un 0,35% cerrando en 14.447,29 puntos, marcando así un quinto máximo histórico consecutivo en esta seguidilla de siete rueda en suba (el S&P 500 quedó a 9 puntos de romper su récord y el índice VIX -"índice del temor"- retrocedió al mínimo en seis años, febrero de 2007). Esta sola noticia debiera de dar pie a algo así como la euforia (la recuperación desde el mínimo de la crisis en 2009 ha sido 11 meses más corta que la de la burbuja de las "puntocom") o al menos la confianza en que la recuperación económica marcha a toda máquina, disparando como ha tendido a suceder en el pasado el apetito de los inversores por la inversión bursátil. Pero por alguna razón esto no ha sucedido; el volumen negociado ayer en el NYSE fue más del 18% inferior al del viernes pasado, y el acumulado del mes es el más bajo para un mes de marzo desde 2007 (el año apunta a ser el de menor volumen desde 2007). Esto refleja que, como viene ocurriendo desde 2009, el mercado accionario está dominado por los "profesionales", lo que justificaría algo así como una burbuja racional alimentada por la hiperliquidez (o el costo del dinero negativo en términos reales) que viene inyectando la Reserva Federal desde 2008. En este escenario los precios de las acciones podrían continuar trepando hacia un infinito cuyo techo tiene más que ver con el accionar de Ben Bernanke y su gente que con la fría realidad económica. Pero cuidado, este comentario que parece "optimista" en realidad es todo lo contrario.

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