SILOBOLSAS: Moreno apunta a un nuevo enemigo

Edición Impresa

El Gobierno ya tiene su nuevo Cobos al que odiar. Alejado el mendocino de los lugares políticos que solía frecuentar cuando era vicepresidente, ahora la mira está puesta en otro blanco aliado del campo.

En este caso, no se trata de una persona que impide al Gobierno llevar a cabo su voluntad, sino de un objeto: el silobolsa. Ese instrumento es el que permite a los productores sojeros, especialmente medianos y grandes, evitar la liquidación de casi la mitad de su cosecha en este trimestre, a la espera de mejores tiempos en los precios de la oleaginosa y del cambio oficial del dólar.

La mayoría de los hombres del campo ya liquidaron lo que necesitaban para pagar sus costos y créditos, y aún no necesitan más efectivo para comenzar a planificar la próxima cosecha. Calculan además que las opciones de ahorrar en pesos son mínimas en el mercado de hoy, y que no es el mejor momento para acelerar inversiones en moneda local.

Por esto encontraron en el silobolsa el mejor aliado para evitar vender unos 1.500 millones de dólares, divisas necesarias para al menos alcanzar la cifra de liquidaciones del primer trimestre de 2012, cuando al Estado ingresaron unos u$s 3.000 millones por las retenciones sojeras.

El dato se lo dio a Guillermo Moreno uno de sus aliados principales, el sector de los exportadores, que tampoco ve con buenos ojos que los productores no liquiden sus existencias. Ellos tampoco ganan con la especulación sojera y necesitan que se aceleren las ventas al exterior para facturar, aunque más no sea, lo mismo que el año pasado.

El silobolsa es por definición un implemento para el acopio de granos, cereales y oleaginosas, fabricado en plástico y que puede almacenar la cosecha hasta que sea necesario transportarla para comercializar. Como innovación fue introducida en el país en la década del 90, pero recién se hizo popular luego de la crisis del campo de 2008. Tiene tres capas y filtro de rayos ultravioletas, lo que hace que el contenido quede protegido del sol y la lluvia, con lo que su uso puede superar largamente el año.

El costo de esta membrana es relativamente bajo: dos dólares la tonelada, y sólo se necesita una máquina embutidora de funcionamiento sencillo y fácilmente alquilable hoy por hoy en los campos sojeros argentinos.

El Gobierno especulaba con un 2013 manejable en cuanto a la oferta de dólares en el mercado. Había motivos para el optimismo. Una agenda de vencimientos de deuda mucho más liviana que la del año pasado y la liquidación de una buena cosecha agrícola contribuían (aún contribuyen) a pensar en mayor solvencia para contener la demanda del dólar. Aunque la Casa Rosada parece convencida de que su base de apoyos va por fuera del público que más se ofusca por las trabas al acceso a la moneda norteamericana, el malhumor cotidiano en un segmento de la población y la transmisión de ese malhumor no son un buen marco para un año electoral. Se suma a este escenario que la sequía en zonas de producción sojera podría restar algunos millones de toneladas al techo de 58 millones presupuestado.

En cualquier caso, aun con esa merma (que está por verse), la producción agrícola promete ser del orden del 25 por ciento superior a la de 2012, lo que equivale a más de u$s 7.000 millones, agua refrescante para un mercado sediento.

De modo que el secretario de Comercio Interior, el hombre encargado de mejorar la balanza comercial como sea, ya está al tanto de las pérdidas que le producen al Gobierno las andanzas del nuevo Cobos, y promete actuar en consecuencia. Quién sabe cómo.

@cburgueno

Dejá tu comentario