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Sin Alfonsín, Stolbizer se enfoca en duelo bonaerense
La victoria de Ricardo Alfonsín desordenó los palitos chinos del radicalismo provincial que especulaba con convencer al hijo del ex presidente para que dispute la gobernación o potenciar la figura de Gustavo Posse, el intendente de San Isidro, para ese cargo.
Ricardito ganó y saltó hacia la plataforma nacional, y Posse, que fue en alianza junto a sus antiguos enemigos Leopoldo Moreau y Federico Storani, quedó tocado por la derrota del acuerdo grande del que también participó en las pérdidas el propio Cobos.
Ese sacudón declaró, ad hoc, la orfandad del panradicalismo en materia de postulantes para pelear, con alguna chance, la butaca que ocupa Daniel Scioli.
En las últimas 72 horas, Margarita Stolbizer quedó encerrada en fuego amigo para que decida redirigir sus aspiraciones y zambullirse otra vez en la
disputa de Buenos Aires, para un cargo por el que ya compitió en dos ocasiones: en 2003 y en 2007.
No soltó, aún, una definición precisa pero su margen de resistencia es estrecho: el jueves, en La Plata, la cúpula del GEN -su partido- definió como táctica apuntar a la gobernación. Esa fue la primera embestida pública. No fue la única.
Matríz frentista
El sábado, en Las Heras, sus socios socialistas, peronistas, radicales y ex frepasistas convinieron lo mismo. Esa es la matriz del frente progresista que la dirigente de Morón impulsa en la provincia y que estrenó en Mar del Plata junto a Ernesto Sanz, Rubén Giustiniani y, entre otros, Graciela Ocaña.
El sábado, convocados por Ricardo Vásquez, estuvieron Ricardo Cuccovillo, diputado nacional del socialismo por Buenos Aires, el ex senador Ricardo Vallarino por Encuentro Popular -partido que creó Rodolfo Rodil-, el ex País Gustavo Druetta y el peronista anti-K Aníbal «Toti» Leguizamón.
El GEN, que venía de una tertulia propia en sus oficinas de calle 53 en La Plata, arrimó al diputado Juan Carlos «Negro» Juárez y al senador Andrés Antedoménico. Allí se ratificó la voluntad de participar en el Acuerdo Cívico con la UCR, el socialismo y otros partidos.
El triunfo de Alfonsín, el 6 de junio, fue una inyección para que ese esquema pueda recuperar a Elisa Carrió, enemistada al extremo con Julio Cobos. Otra dosis la aportó la victoria de Rubén Giustiniani en la interna socialista. Carrió, el santafesino y Gerardo Morales conforman un triángulo interconectado.
La relación de Stolbizer con Morales y Giustiniani es amable a pesar de que, a través de Gerardo Millman, había abierto un canal de diálogo intenso con Cobos. En los últimos días, incluso, retomó los contactos con referentes del ARI: Juan Carlos Morán y Elisa «Tata» Quiroz.
Desde la ruptura, poselecciones de 2009, Carrió y Stolbizer entraron en una guerra fría que incluyó, entre otros movimientos de escasa cordialidad, la «captura» de dirigentes del otro sector. La dirigente de Morón sigue crítica de la jefa del ARI, pero asume, a su vez, que el viento las empuja en la misma dirección: el Acuerdo Cívico.
En ese tránsito, Carrió lanzó a Morán como candidato a gobernador, mientras que Stolbizer postuló, en nombre del GEN, al bahiense Jaime Linares. Esa hipótesis, posinternas de la UCR, quedó archivada.
En el mismo movimiento, cada vez aparece más lejana la intención de arrimar a Proyecto Sur, de Fernando Pino Solanas, que fue invitado a Mar del Plata pero se bajó, horas antes, con el argumento de que no quería aparecer junto a un «furgón de cola» del radicalismo.


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