22 de junio 2009 - 00:00

Sin certezas, Kirchner encara 4 días clave para el modelo K

En la hora del corto plazo, Néstor Kirchner se abrazará a los gremios y al PJ del conurbano en el tramo final de una campaña en la que está vedada su figura en el interior bonaerense.
En la hora del corto plazo, Néstor Kirchner se abrazará a los gremios y al PJ del conurbano en el tramo final de una campaña en la que está vedada su figura en el interior bonaerense.
Entregado al PJ clásico y la cofradía sindical que ordena Hugo Moyano, Néstor Kirchner comenzará hoy a desandar los 4 días finales de campaña, resignado a una elección defensiva y atormentado por la incertidumbre de un resultado todavía abierto.

En el tramo último, el patagónico llevará al extremo la táctica segmentada: hace 15 días -desde que viajó a Mar del Plata el 5 de junio- no pisa el interior bonaerense y, en estos días, se dedicará a distritos del segundo cordón, donde el voto PJ le aporta -cree- un plus salvador.

Entre hoy y el jueves al atardecer, cuando hará su acto de cierre en La Matanza, Kirchner se mostrará con Hugo Moyano, luego estará en San Miguel -donde gana Aldo Rico-, y concentrará las últimas 48 horas en Malvinas Argentinas, José C. Paz y Florencio Varela.

Tres destinos en los que, según la numerología K, el oficialismo se quedará con más del 50% de los votos. En esa franja, que se expande por el conurbano profundo, Kirchner es mostrable: en el resto de la provincia puede ser votable, pero es un riesgo hacerlo visible.

El fin de semana, Olivos recuperó una pizca de expectativa cuando los números reinstalaron el supuesto de que, aun con error técnico, la fórmula Kirchner-Scioli está entre 3,5 y 4 puntos de Francisco de Narváez. Al principio, el margen había sido muy estrecho.

Un cambio, tenue, de clima: se atribuyó a los dichos de Mauricio Macri, luego acompañados por De Narváez, de proponer eventuales reprivatizaciones de empresas nacionalizadas, como Aerolíneas Argentinas y Aguas Argentinas. Un episodio que, en Gobierno, se festejó.

Punteos

Sin recursos propios para repuntar, Kirchner entregó su última semana a lo conocido -el PJ y los gremios- con la confianza de que le aportarán lo imprescindible para ganar «siquiera por un voto». Eso supone admisiones y fracasos. A saber:

  • La victoria -si se concreta- será ajena: como nunca desde el retorno democrático, un candidato -menos un cabeza de lista- se excluyó de su campaña en una vasta zona de la provincia, como ocurrió en este junio con Kirchner. En el conurbano, suma gracias a los intendentes; en el interior, lo que saque -poco o algo, jamás será mucho- responderá al exclusivo mérito de Scioli y los jefes territoriales que, aun escondiendo su nombre, jugarán -por convencimiento o temor a represalias futuras- a favor de la boleta de Kirchner. El patagónico parece condenado a estar, en todas las comparaciones, por debajo de los referentes locales: sólo puede salvarse en aquellos distritos donde tiene colectoras que compiten entre sí, por ejemplo, Vicente López, donde Enrique «Japonés» García apuesta a la boleta vecinal, mientras Guido Lorenzino, con la marca PJ, empuja para la lista K. La sumatoria, en esos casos, podría permitirle a Kirchner estar por encima del jefe local, pero en el grueso de la provincia el conteo será inverso: el patagónico tendrá menos votos que los postulantes locales y seccionales del PJ.


  • El costo de la segmentación del voto, que parece inevitable, lo pagará Kirchner. El rechazo, arrastre o no a los caciques locales, correrá por cuenta directamente del ex presidente, elemento que dañará a Scioli porque -como se sabe- la boleta no puede cortarse al favor del gobernador. El mapeo del voto refleja, de antemano, la fractura entre los sectores bajos y medio bajos a favor del Gobierno y los sectores medios -más los demás estratos ascendentes- en contra. Kirchner lo sabe y, a los suyos, les dice que hay tiempo para recuperar a los sectores que ahora le son esquivos. Sin embargo, hoy estará en Avellaneda con Moyano y gremios municipales, al mediodía otra vez con el jefe de la CGT y el sindicato de La Fraternidad, y después iniciará un recorrido -entre la tarde del lunes y el atardecer del miércoles- por San Miguel, General Rodríguez, Malvinas Argentinas, José C. Paz y Florencio Varela. Podría, sin embargo, haber alguna sorpresa: hasta anoche, se daba por hecho que el ex presidente no participará del cierre de Carlos Heller en el Luna Park. De todos modos, podría haber alguna sorpresa.
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