23 de octubre 2009 - 00:00

Sin colegio, primaria será por voto directo

Florencio Randazzo
Florencio Randazzo
El Gobierno desechó el mecanismo del «colegio electoral» para la elección interna de candidatos de los partidos y optó por el modelo santafesino con primarias abiertas y obligatorias, en una misma fecha, y la Nación como «distrito único» de votación.

De ese modo, la alternativa de instaurar un régimen similar al que se utiliza en Estados Unidos, con una primaria segmentada que se vota en varios turnos, escalonados, divididos por provincias o regiones, quedó definitivamente fuera de carrera, al menos en el esquema K.

El anuncio del proyecto está previsto para el próximo miércoles luego de que Cristina de Kirchner regrese de un fin de semana de descan-so que comenzó anoche en El Calafate. Hasta anoche no había precisiones pero se presume que se preparará un «acto político» para la ocasión.

El dilema entre «colegio electoral» y voto directo se despejó a principios de esta semana durante una reunión que la Presidente convocó en Olivos y de la que participaron el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina.

Randazzo, Abal Medina, el viceministro del Interior, Eduardo Di Rocco, y el subsecretario de Desarrollo Provincial, Norberto García, fueron los encargados de bosquejar las iniciativas que a esta semana terminó de depurar Cristina de Kirchner en consulta con su marido.

El mapa del plan de reforma política K, que entrará la semana que viene al Congreso, aunque la Casa Rosada avisó que no tiene «apuro» por aprobarlo, se reparte en los siguientes ítems:

  • Internas abiertas, obligatorias y simultáneas, por distrito único para todo el país, para la elección de todos los cargos nacionales. El sistema del «colegio» o «congreso electoral» estaba pautado, en cambio, sólo para presidente y vice. Al final, la Casa Rosada optó por el modelo clásico, vigente actualmente en Santa Fe, sobre el criterio de que una «interna grande» permitirá mayores niveles de participación. Otros advierten que ese sistema tendrá un costo: los pequeños grupos, sabedores de que no pueden competir en estructura ni en «recursos» -el eufemismo que usa la política para referirse al dinero-, directamente desistirán de participar de las internas de los partidos mayoritarios.

  • Estos tendrán, sin embargo, un impedimento: el proyecto prevé que quienes compitan en la interna abierta y obligatoria deberán superar un piso para poder, luego, competir en la elección general. Ese número está en veremos y puede ser discutido en el Congreso. Rondará el 2% del padrón. Aquellos partidos que sumando a sus diferentes candidatos, no superen esa cantidad, directamente no podrán competir en la elección general. Se analizan, además, otras variables para «reducir» la cantidad de partidos políticos. Una alternativa es fijar un régimen de afiliación permanente por el cual los partidos deban ratificar, elección tras elección, la existencia de un padrón determinado.

  • El otro punto que promete discusión es el referido a la propaganda de campaña. El texto oficial propone de un régimen centralizado por el Estado que «comprará» los espacios de publicidad en TV y los distribuirá «equitativamente», según el criterio K, entre los partidos participantes en la elección. De ese modo, quedará prohibido que los partidos hagan propaganda televisiva fuera de ese «cupo» distribuido por el Estado. Parece casi una ley destinada a impedir que, como ocurrió en 2009, Francisco de Narváez tenga una campaña publicitaria desde muchos meses antes de la elección y de una notable presencia.


  • Estos puntos, que fueron discutidos en el seno del Gobierno y toman algunas ideas acercadas por la oposición -el modelo del «colegio electoral» había sido propuesto por Rodríguez Saá y «tomado» por Cristina de Kirchner- serán anticipados, hoy, por Abal Medina durante un encuentro de magistrados electorales.

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